Partidos políticos o la empresa privada de los ‘ordeñadores’

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Breve Intervalo

 

Rafael Báez

 

En la actualidad a mucha gente no le gusta la política, no les gustan los partidos políticos mucho menos los nombres de quienes desde hace una eternidad están inmersos en ella, en los puestos claves, en los puestos de mando, quienes en cada elección ahí están nuevamente “para seguir ordeñando la ubre del sistema, porque ese es y ha sido siempre su modo de vivir”.

Por supuesto que hay algunas excepciones, pero así nada más “algunas excepciones”. Debido a ello ha aumentado la inconformidad de la sociedad al grado de volverse individualistas.

Saben que ejercer el voto es un derecho cívico, aún así, como manera callada de protesta prefieren no ejercerlo, otros sí lo hacen pero no muy convencidos del todo, votan solo para cumplir con la obligación, otros ejercen su sufragio bajo protesta, pero la gran mayoría mejor dedican el día de la elección a otras cosas porque lo que menos quieren es acercarse a una casilla; son los escépticos, los que pasan a formar el grupo mayoritario del abstencionismo, los que dicen sus motivos de porqué no votan.

Pero hay una enorme coincidencia en lo que dicen: están hartos de la corrupción que siempre brota a flor de piel en los tres niveles de gobierno, en el abuso, en la prepotencia, en la intolerancia, en el enriquecimiento ilícito (porque hay muchas maneras de hacerlo): En el acoso sexual y laboral, en el abuso del gasto público para asuntos personales mientras que en otras áreas ni para papel de baño hay presupuesto, inconcebible pero cierto. En darse golpes de pecho cuando son sumamente peligrosos y que no se tientan el corazón para eliminar los obstáculos debido al poder que tienen.

Esa es la política mexicana y de muchas otras partes del mundo, por eso los dichos en muchas ocasiones están bien aplicados, como por ejemplo; “Para que la cuña apriete tiene que ser del mismo palo”. Sí hay buenos políticos, buenos funcionarios, por eso; de lo bueno poco, o no?.

Y esta frustración de los votantes no es de ahora, es histórica. Entonces ¿Qué se tiene que hacer para que se reduzca al mínimo el abstencionismo?, ¿Cómo se puede recuperar la confianza de la ciudadanía?, ¿y qué en lugar de votar el 40 por ciento lo haga el 80 ó 90 por ciento?, proyecto sumamente ambicioso pero muy difícil de lograr, porque la mayoría de los candidatos de los distintos partidos políticos traen un costal de promesas muy agradables para la sociedad, pero ya ganada la elección, difícilmente se les pueden acercar, menos un ciudadano común.

Salen de sus oficinas y los elementos de seguridad no les permiten que ciudadanos comunes se les acerquen, aparte de ser maltratados.

Por supuesto que es correcto que utilicen seguridad, lo que no es correcto es la “bola de gorilas” con los que se rodean, es cierto, tienen que cumplir con su deber pero con tolerancia y respeto al ciudadano, porque no es un delincuente con el que están tratando, ya que  gracias a ellos llegaron al puesto que tienen y sí votaron en contra, pues también deben de tener el mismo trato porque aunque hayan ganado con un reducido  o buen porcentaje de votos, al ejercer el cargo es para todos no nada más para los que votaron a favor (hay grupos, organizaciones, sindicatos, asociaciones no gubernamentales que son muy conocidas, incluso sus líderes, aunque este comentario no aplica en todos los casos).

Por otra parte en lo que se refiere a las candidaturas independientes en el país están siendo consideradas como otra opción, pero “aguas”, o se fortalecen o los partidos políticos se encargarán de desaparecerlas con una serie de artimañas porque van a ir obstaculizando sus requisitos. ¿Si vota una buena parte del abstencionismo hacía donde lo va a hacer?

         

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