El especialista del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) de la UAS apuntó que esta es una afección multifactorial que ocurre cuando las lágrimas no logran lubricar los ojos de manera adecuada.
“Principalmente, los síntomas aparecen cuando la enfermedad está un poco más avanzada; estos incluyen ardor, enrojecimiento y una sensación muy característica de tener arenilla en el ojo”, resaltó.
El galeno universitario señaló que, lamentablemente, este problema se presenta con mayor insistencia debido al uso prolongado de pantallas y teléfonos, además de otras condiciones fisiológicas, como ocurre en las mujeres mayores de 50 años.
“Hay demasiados factores de riesgo. En Culiacán, por ejemplo, el ambiente es muy seco, lo que predispone a que la lágrima se evapore mucho más rápido. También es cierto que con la edad la incidencia aumenta al doble, especialmente en mujeres mayores de 50 años por los cambios hormonales. Sin embargo, algo que estamos observando es que la población joven se ve afectada de manera más temprana por el uso de celulares; normalmente parpadeamos 20 veces por minuto, pero al usar el dispositivo esto disminuye a 5, acelerando la evaporación lagrimal”, destacó.
Asimismo, mencionó que, una vez que se presenta este padecimiento, existen tratamientos para controlarlo, pero es difícil de erradicar. Por ello, subrayó la importancia de atenderse a tiempo antes de que los síntomas se agraven y recomendó a la población en general acudir a revisiones periódicas con el especialista, al menos cada seis meses, para realizar chequeos preventivos.