Fue una crónica de una venganza anunciada el rechazo de la cuenta pública
Columna Institucional
POCOS EVENTOS EN la historia política de Sinaloa serán tan recordados como lo sucedido el pasado 26 de Enero teniendo como sede el Congreso del Estado. La LXII legislatura, de mayoría aplastantemente priista, decidió no autorizar la cuenta pública correspondiente al primer semestre de 2016 de Mario López Valdez, gobernador (apenas) saliente del estado.
Se aplaudieron, sonrieron y se felicitaron los diputados y diputadas. Las versiones que dejaron correr es que habían realizado algo “histórico” y que la no aprobación era algo “inédito”. Más que suficiente para que el “patrón” se los reconozca y, ¡que caray!, hasta les valga la reelección.
La foto de los legisladores de la fracción parlamentaria del tricolor “deliberando” (o “recibiendo línea”) bien pudo ser acompañada con el texto de la crónica de una vendetta anunciada.
El ciudadano de a pie, que no es tonto ni nada lerdo, sabe que esta “heróica acción” fue orquestada desde el tercer piso y que atiende los objetivos de un gobernador que como Quirino Ordaz Coppel, ha puesto como bandera de su administración el combate a la corrupción , la transparencia y la rendición de cuentas.
Así que todo mundo feliz y contento: por lo menos ya le dieron al “patrón” su muestra de lealtad, de manera unánime, convenciendo incluso a la mermada “oposición”. ¿Felicidades?
LO CIERTO ES QUE LA DISCIPLINA PARTIDISTA se plegó ante el mandato “de arriba”. Para muchos, PAN y PRD incluídos, llegó la hora de pagar facturas para MALOVA quien nada tardó en saltar a la palestra para como buen torero, dio el pase con eso de “si mis colaboradores se equivocaron o actuaron con dolo, al bote”.
Dentro de lo bizarro de todo esto queda el hecho de que tras lo anunciado y la declaraciones del propio MALOVA, se apareciera la figura nada menos que de Gerardo Vargas Landeros, hasta hace poco secretario general de gobierno, quien “empujado” por su anterior jefe, será quien aparezca (créalo usted) nada menos que como defensor de la causa malovista y de sus maniobras financieras.
No, no fue Armando Villareal, extesorero estatal, a quien se supone conocedor a fondo del status de las finanzas durante los pasados seis años sino “el señor del trébol” quien compareció ante la Auditoría Superior del Estado (ASE) para decir que todo será solventado “a la brevedad”.
Lo dijo quien pasó seis años sin “solventarle” nada a MALOVA en seis años. ¿Le creemos?
POR CIERTO, luce que el trabajo de contadores, auxiliares y anexas va lento luego de que Quirino ya va para un mes en funciones y nada aún de que informe acerca de cómo y en qué condiciones recibió la hacienda pública por parte de su antecesor.
No vayan a salir con que no lo han hecho porque las computadoras no sirven o porque la luz se le está yendo a las horas “pico”.
LO CIERTO ES que el gobierno estatal sí anda sin lana en la cartera. Por empezar la Serie del Caribe, en el programa original venía una comida para directivos visitantes y resulta que la aparente intención era que el ágape fuera solventado por las autoridades y nada, que les avisaron que no hay con qué.
Así también, se había dicho que Culiacán sería “inundado” de anuncios y señalización del evento, cargando otra vez el mochuelo a los gobiernos municipal y estatal pero nada, no está el horno para bollos. Si acaso, se pueden ver uno que otro espectacular (feos, por cierto) que el poco “h” comité organizador endilgó a la Coca Cola.
Así de miserables.
QUIEN PROVOCÓ RISAS involuntarias fue el flamante secretario de Desarrollo Económico, Javier Lizárraga, quien ante colegas empresarios expresó que el trabajo en gobierno es tan extenuante que “hasta” trabajan diez horas del día.
Pues no vaya a ser que se nos canse pronto el titular de SEDECO. Que aproveche para descansar los fines de semana.
QUÉ NOBLEZA Y SINCERIDAD emanaron de las declaraciones de los jerarcas del PRI, con Carlos Gandarilla diciendo que su partido está más que comprometido con la transparencia mientras que Irma Tirado, la líder de la fracción priista en el Congreso, hablando que de rechazar la cuenta pública de Malo es muestra de que se puede “dignificar la política”.
Y desde un sillón en la sala de su casa, abrazando a un “morrín”, seguro que Sergio Torres aplaudiendo tales palabras, no celebrando que le hayan aprobado, a él sí, sus cuentas y haberes.
*Columna institución publicada en la edición 18 de LA PARED impresa.