Hermosillo, Sonora.- En el hampa, la verdadera fuerza no radica en los hombres que empuñan las armas, sino en los engranes que permiten mover la mercancía, el dinero y la guerra a través del mapa.
Sabedores de esto, tras un sigiloso intercambio de inteligencia internacional, un bloque integrado por la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la FGR neutralizó un pulmón logístico clave del Cártel del Pacífico en el estado, despojándolos de la infraestructura que sostiene su operatividad.
La intervención, coordinada desde los más altos niveles de seguridad federal, se ejecutó de forma quirúrgica sobre tres inmuebles estratégicos que operaban de manera discreta en la entidad.
Al abrir los portones, las fuerzas federales descubrieron un robusto parque vehicular de 46 unidades: una flota que incluía desde pesados tractocamiones diseñados para cruzar el país con cargamentos ilícitos, hasta camionetas listas para la movilidad de sus células.
La logística de transporte estaba respaldada en el mismo sitio por un arsenal de armas de fuego, cargadores y municiones listos para el combate.
El golpe corta de tajo los suministros en un territorio clave para el narcotráfico. Aunque el gobierno federal se limitó a señalar el impacto general contra el Cártel del Pacífico, la pérdida de estas tres bases operativas debilita el músculo de transporte y abastecimiento que alimenta la maquinaria de guerra en el noroeste del país.
Este aseguramiento sacude un tablero donde la hegemonía criminal se encuentra fracturada.
Sonora se mantiene bajo una cruenta disputa interna donde las células de Los Chapitos (como Los Salazar y Los Cazadores) chocan de frente contra los brazos armados de Ismael Zambada Sicairos, “El Mayito Flaco” (como Los Rusos y Los Gigios), quienes defienden las rutas fronterizas.
Al congelar esta flotilla de transporte e inmuebles, las autoridades federales asestan un golpe al flujo logístico en una plaza donde controlar las carreteras y las aduanas hacia los Estados Unidos lo es todo.
Redacción/LaPared