Navolato, Sin.- El mar arrastró hasta la superficie el rastro de la violencia. Al mediodía de este viernes, las aguas del Golfo de California, a la altura del ejido El Contrabando, se convirtieron en el escenario de un tétrico descubrimiento: los cuerpos de dos personas flotaban a la deriva, atrapados entre los hilos de la actividad pesquera del campo El Castillo.
La búsqueda no comenzó en tierra, sino tras un reporte anónimo que llegó a las manos del colectivo Sabuesos Guerreras. Con la guía de ese dato, las rastreadoras se subieron a una embarcación y se adentraron en el agua.
Tras minutos de navegar bajo el sol y picar piedra en el mar, la lancha se detuvo al divisar un bulto sospechoso que flotaba mecánicamente con el vaivén de las olas.
Al acercarse, el panorama confirmó los peores temores. No era basura; eran dos cadáveres enredados casi por completo en una malla de pesca. El agua salada y el paso del tiempo ya habían hecho estragos en las víctimas, mostrando un avanzado estado de descomposición que incluso dejaba al descubierto partes de la osamenta.
Tras el hallazgo en altamar, las buscadoras dieron aviso a las autoridades para iniciar las maniobras de rescate y traer los restos a tierra firme.
Los cuerpos serán trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) en Culiacán, donde los peritos enfrentarán la tarea de realizar estudios genéticos para ponerle nombre y apellido a las víctimas que el mar no pudo ocultar.
Redacción/LaPared