Ráfagas en la brecha: así fue el operativo que desarmó a la gente de “El 20” en San Francisquito

Mazatlán, Sin.– El cruce de caminos en la localidad de San Francisquito olía a tierra seca y polvo levantado cuando el estruendo de las ráfagas rompió de golpe la tarde de este 28 de julio de 2026.

Detrás de ese estallido no hubo casualidad: las corporaciones ya le traían la huella bien marcada a la gente de Adrián Antonio Pérez Avendaño, “El 20” o “El General”, un nombre pesado dentro de la estructura de “Los Chapitos” en la facción del Cártel del Pacífico y a quien se le atribuye no solo el control operativo del sur de Sinaloa, sino un historial oscuro que incluye la emboscada a militares en 2016 y los violentos ataques durante los dos “Culiacanazos” tras las detenciones de Ovidio Guzmán, “El Ratón”.

Para pegarle a la escolta de este objetivo prioritario —cuya captura previa en Villa Unión ya había sacudido la zona— se articuló un despliegue masivo en el municipio de Mazatlán.

En el operativo participaron elementos del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina (SEMAR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Fiscalía General de la República (FGR), la Fiscalía General del Estado (FGE) y la Policía Estatal Preventiva a través del Grupo de Operaciones Especiales (GOES).

Traían días cruzando datos de inteligencia de señales, patrullajes aéreos y rastreos a pie de brecha.

La pista buena brincó a mitad del camino rural. Un convoy oficial divisó una camioneta Volkswagen Tiguan negra, modelo 2026, moviéndose despacio entre las veredas. Cuando revisaron los datos de las placas en el sistema, saltó el broncón: eran sobrepuestas y la camioneta traía reporte de robo vigente. Adentro se alcanzaban a ver tres hombres armados.

Los uniformados aceleraron para atravesárseles y atorarlos en flagrancia, pero desde las ventanas de la Tiguan respondieron a plomo puro. Los ocupantes dispararon a quemarropa contra las patrullas y la tropa contestó el fuego para repeler el ataque.

El estruendo de los disparos retumbó feo durante varios minutos en todo el monte.

Al calmarse la balacera y disiparse el humo de la pólvora, el saldo quedó sobre la tierra. Un agresor murió ahí mismo a un lado de la camioneta.

Otros dos terminaron caídos con heridas de bala. Los mismos elementos les metieron las manos para darles primeros auxilios y subirlos a la ambulancia, pero uno no aguantó las heridas y falleció en el camino al hospital. El otro sobrevivió y quedó bajo custodia policial en calidad de detenido.

Cuando inspeccionaron el interior de la Tiguan robada, aseguraron todo el parque que cargaba la escolta del jefe criminal: 5 armas largas, 2 armas cortas, 27 cargadores para fusil, 5 cargadores para escuadra, 780 cartuchos útiles para arma larga, 50 tiros calibre 9 mm y 4 chalecos tácticos.

El sobreviviente terminó en una cama de hospital con un cerco de agentes en la puerta, mientras los fusiles, las municiones y la Tiguan recuperada se acumularon como evidencia en las instalaciones de la fiscalía.

En San Francisquito la polvareda volvió a asentarse, pero el despliegue de patrullas en las brechas del sur sigue marcando que la calma en la zona todavía cuelga de un hilo.

Redacción/LaPared

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