María del Carmen es una niña aguerrida, juega al futbol y en el equipo siempre hace un papel destacado; “es muy luchona”, dice su tía Rosa a LA PARED, mientras atienda llamadas del hospital en donde se encuentra su sobrina. Desde muy chica Rosa se tuvo que hacer cargo de ella después de fallecer su mamá; hoy María del Carmen pelea por su vida luego de que una bala penetró su cuerpo en el atentado a un adulto, en un hecho que cada vez más se repite en este Sinaloa en donde la niñez perece bajo el signo de la metralla.
Cynthia Valdez y Martín Durán
Culiacán, Sin.-A sus 9 años María del Carmen no solo se ha enfrentado con la ausencia de su mamá, quien falleció hace unos años; no solo ha tenido que ganarse el respeto en el equipo donde juega futbol, en los encuentros con las escuadras rivales en donde ella es la única niña que patea el esférico: hoy también pelea por su vida tras ser herida de un balazo en el pecho, una herida que la mantiene en vilo a su corta edad.
Todo empezó la noche del domingo. Una amiga llegó a su casa por la calle Olmecas, en donde vive con su abuelo y su papá, y le pidió que la acompañara a la tienda, al abarrote de Don Leonel de la colonia Industrial El Palmito, para comprar la leche. Las dos amigas caminaron los metros que separan sus casas de la tienda. Hacía frío en la ciudad.
Desde que entró enero, no solo el frío ha atacado en el estado, también la violencia, una violencia que cabalga impune, a pesar de los operativos de militares y corporaciones. Nada parece detener a la muerte.
Y justo a esta edad, a los 9 años, María del Carmen conoció de frente este drama del Sinaloa, el de vivir en el estado equivocado, porque parece que cualquier hora y lugar lo es. El ataque no era para ella, pero una absurda bala la encontró en su camino. Gritos. Pánico. Estruendo. La pequeña futbolista cayendo lesionada.
Todavía Rosa no se explica cómo fue que un proyectil alcanzó a su sobrina de 9 años, que ya esperaba el lunes para acudir a las clases de la primaria. Al parecer salía de comprar junto con su vecinita, que salió ilesa.
El adulto herido fue identificado como Óscar “N”. En el lugar además había otras personas a la hora en que sucedieron los hechos. Sobre cómo sucedió todo los datos todavía no son claros. Menos se tiene información del responsable.

Lo único real, trágico, es que hoy María del Carmen, la niña futbolista, pelea por su vida. Estuvo seis horas seguidas en cirugía. Su tía Rosa cuenta que la bala le afectó los pulmones, la columna y la vena carótida. “Está delicada pero estable, hoy evoluciono poquito”, señala vía telefónica.
María del Carmen es alumna del cuarto año de la escuela primaria Felipe Ramírez López, turno matutino. Vive con su abuelo en la Industrial El Palmito, su padre se dedica a la fabricación de blocks, y desde que su madre murió, su tía Rosa se hace cargo de ella.
“Es una niña muy aguerrida, muy luchona y espero que salga pronto adelante”, dice brevemente, porque en estas condiciones es muy difícil contar más detalles.
Es parte de la escuela de futbol “Benjamín González”, ubicada en El Palmito. Ella se ha convertido en la única niña que ha vencido los obstáculos y es parte de la liga infantil integrada por puros niños.
Con su equipo que lleva el nombre de la escuela ganaron el último torneo disputado en Mazatlán. Ahí está la foto donde los 13 niños futbolistas se enorgullecen del triunfo, portando un uniforme tan azul como la infancia, y la leyenda que rubrica la imagen: “Somos campeones de nacimiento”. Ahí está Carmela, como le dicen, con un moño rosa que la distingue.
Hoy, después de horas de angustia e incertidumbre, sus compañeros y maestros acudieron al Seguro Social en donde se encuentra internada. Rosa externa que el trato en el IMSS ha sido bueno, pero los recursos escasean y más en estas circunstancias.
Por ello los profesores de la primaria buscan acercamiento con el gobernador Quirino Ordaz Coppel y el alcalde Jesús Valdés para solicitar justicia y apoyo a la menor. Un apoyo que falta, cuando la niñez inocente es atacada por la violencia que repta en el estado y no se detiene ante nada.
Aunque sus compañeros fueron al hospital, debido a que está en cuidados intensivos no pudieron verla, pero aún así los niños no se arredran y apoyan con todo a su compañera. Están al pie del cañon, como María del Carmen se pone al pie del balón cuando juega futbol, siempre valiente, siempre aguerrida.