Editorial
¿Cómo meter la pata con un dislate discursivo con el que se trata de evadir la cruda realidad?
Bueno pues, Mario López Valdez –querido lector, lectora- una y otra vez (ya no creemos que sea solo descuido) a lo largo de su sexenio ha dado muestras que es mejor culpar a las víctimas que asumir su responsabilidad como jefe del Ejecutivo.
Si no es obra del destino transfigurado en mala suerte, entonces delo por seguro que usted, sí, usted, le pasa algo porque simple y sencillamente anda en malos pasos.
El 16 de noviembre pasado, luego de que enviara su Sexto y último Informe de Gobierno al Congreso del Estado aseguró, cuestionado por la prensa sobre los altos índices de homicidio en su administración, que el 90 por ciento de las personas asesinadas “andaban en malos pasos”.
“Tenemos dos delitos que nos hacen aparecer con mucho temor que es el de los homicidios dolosos, pero eso se circunscribe a gente que anda en actividades ilícitas, el 90 por ciento de los casos se da con la gente que anda en malos pasos”, soltó a los reporteros.
Pero lo más grave –sí, lo más grave es que así ejerció el poder del Estado en estos 6 años- es lo que se expone a continuación:
“Cuando ocurre que hay gente víctima que no está metida, pues hay la investigación por parte de nosotros”.
Es decir, desde el punto de vista oficial, el gobierno que encabeza López Valdez (a punto de terminar) es uno que solo persiguió los crímenes de aquellos que no andaban en actividades ilícitas, abriendo la cancha para que si usted se siente agraviado por cualquier persona a la que se le catalogue como delincuente le puede hacer algún daño sin consecuencia alguna… porque no investigarán simplemente porque “andaba en malos pasos”.
Ahora con el canto de la sirena, Malova todavía se niega a reconocer que en seguridad los más de 7 mil homicidios superaron con creces a la administración que tanto criticó, y por el contrario se empeña en defender que en su gobierno bajaron los índices criminales, que se dio el mejor salario a los policías y que se realizó una inversión histórica en seguridad pública… pero…
Para bien o para mal, los números ahí están. Los 17 mil millones que presume su último informe que se invirtieron en seguridad no funcionaron para darle certeza a los sinaloenses, y no por ello hoy se puede decir que las corporaciones policiacas sean más limpias y menos corruptas.
Como colofón de despedida, López Valdez declaró que una vez concluido su mandado se marchará una temporada de Sinaloa… por salud. Seguramente irá a descansar en San Diego, donde tiene una casa, o en la Ciudad de México, donde tiene un penthouse cerca de la Alameda Central, porque además se sospecha que entre a la ronda de los ex gobernadores perseguidos por el gobierno peñanietistas acusados de sangrar los presupuestos de sus estados.
Lo cierto es, más allá de lo que el periodismo dócil podrá decir, que Malova se va dejando un pueblo agraviado, enfrentado a una selva donde los matones pululan y actúan con toda impunidad, bajo el estandarte de que aquí a nadie se investiga porque andar en malos pasos resulta que es andar en buenos pasos para ganar impunidad. Así de sencillo.
La última lindura de su administración: ¡Se nos jubila Chuy Toño!