Breve Intervalo
Rafael Báez
“¿Cómo reconfortarse ante la pérdida de un hijo? Jamás nadie podrá tener las palabras exactas para explicarlo”.
Recientemente en uno de mis artículos donde se trató este doloroso tema, precisamente en relación a ello, una madre que padeció la pérdida su hijo, profesora María Amada Martínez García, a través de su esposo José Pilar Alvarado Sánchez, me hizo llegar un libro titulado “Martes con mi viejo profesor”, un testimonio sobre la vida, la amistad y el amor, escrito por Mitch Albom, Licenciado en Sociología y Master en Periodismo y Dirección de Empresas por la Universidad de Columbia, y por muchos años periodista deportivo y locutor de radio, autor de otros libros como “Las cinco personas que encontrarás en el cielo” y “Ten un poco de fe”.
Con más de 15 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, es de los libros que calan profundamente en la conciencia del lector y dice que: “En la primavera de 1995, el azar se encargó de reunir de nuevo a Mitch Albom, autor de este libro, con Morrie Schwartz, quien había sido su maestro preferido en la Universidad y que padecía una terrible enfermedad terminal. Este es un testimonio de una entrañable relación y de las lecciones de esperanza, amor y solidaridad que Morrie le transmitió en el ocaso de su vida. Una crónica sensible y emotiva basada en hechos reales y en la cual se traza el perfil de un hombre excepcional. Un conmovedor drama que invita a apreciar la vida y a reconocer las cosas verdaderamente valiosas que nos ofrece. La lectura de este libro inspiró a la maestra María Amada Martínez García a ver la vida de otro modo después de la pérdida de su joven hijo José Antonio, y textualmente esta es su reflexión personal:
Que aprendí: “Que la vida es un regalo de Dios y como es regalo, viene envuelto muy hermoso pero a medida que quitamos el moño, una capa de papel, otra, voy encontrando sorpresas lindas, maravillosas como: mi salud, mis padres, hermanos, esposo, hijos, nietos, amigos, plantas, flores, la luna, el mar, etc. También encuentro sorpresas no tan buenas, como enfermedades, enojos, pérdida de seres queridos que me inundan de dolor, miedo, tristeza y ante estas emociones que vivo, tengo que hacer uso de mis fortalezas adquiridas a través de mi vida, tales como mis valores, creencias, salud física, salud mental, pero sobre todo con gran autoestima, con amor y fe a ese ser superior, amor a la familia, amigos, personas y todo lo que nos rodea para darle sentido a mi vida”.
De qué me doy cuenta: “De que hay momentos que yo no llevo la vida, ella me lleva a mí y pienso que la vida se debe vivir de dentro hacia fuera, esculcar dentro de mí, mis anhelos, mis sueños, mis posibilidades y cuando los encuentre, abrazarlos con amor, pero no quedar en ese abrazo, hay que trabajar mucho para lograrlo. Así como Mitch disfrutaba del baile a cualquier hora, en cualquier lugar, de cualquier manera, sin compañera, pues no la necesitaba para bailar porque el baile lo traía adentro. También pienso que debo vivir mis emociones, si tengo enojo, sentirlo, vivirlo, a la mejor decirlo, y dejarlo ir, igual la tristeza, el dolor, la envidia, etc., sentirlas, vivirlas y dejarlas ir”.
Que voy a hacer con este darme cuenta: “Tomar las riendas de mi vida, darle sentido, luchar por mis anhelos, sueños, hasta conseguirlos, disfrutar de mi familia, que esta sea mi prioridad, pues la familia da seguridad, fortaleza para tomar decisiones, da sentido de pertinencia, respeto y amor. Y así tratar que cada día de mi vida sea como un baño de brisa fresca; hay que aprovechar el tiempo, pues como en una ocasión mi hijo José Antonio, que acostumbraba redactar recados con mucha frecuencia, llenos de filosofía e impregnados de sabiduría, me entregó uno que conservo y que dice “el tiempo se va como un ratón”. La lectura del libro “Martes con mi viejo profesor”, me ha dejado muchos aprendizajes, entre otros, la importancia de dar amor y aprender a tomarlo, que la obtención de la riqueza material nunca es la verdadera felicidad, es un libro que vale la pena leer, te hace valorar la vida y preguntarte tantas cosas. Te invita a proporcionar emociones, tiempo y esfuerzo para fortalecer los lazos de amistad y vivir en armonía con los que te rodean”. María Amada Martínez García.
El columnista agradece en todo lo que vale esta hermosa lección de vida y que muy seguramente el amable lector valorará dicha reflexión y valentía que la madre escribió desde lo más profundo de su corazón.
