La huella que dejan en la administración de Quirino Ordaz
Columna Institucional
PARTIENDO PLAZA, cual toreros en tarde de gloria, así se vio desfilar por los pasillos del Congreso del Estado a Jesús Vizcarra, Enrique Coppel y Leovigildo Carranza, los prohombres de negocios sinaloenses, en lo que fue la toma de protesta de Quirino Ordaz Coppel como nuevo gobernador de Sinaloa.
Desde hace mucho que dejó de ser secreto que estos tres magnates fueron pieza clave para el arribo de Quirino a la gubernatura y más claro quedó esto tras darse a conocer los hombres de quienes integran el gabinete de quienes administrarán al gobierno estatal (mejor no decir “gobernar”) durante los siguientes 4 años y diez meses.
Más que eso, saber hasta dónde llegará su influencia. El misterio se irá descorriendo.
DE LA CEREMONIA del pasado 31 de diciembre, lo que debe subrayarse es la persistencia de la tradición cortesana de estarle aplaudiendo al gobernante el anuncio de lo promete hará. Otra vez más que un evento institucional, lució aquello como convención de corifeos,
No es para sorprender y menos para el aplauso que un gobernante anuncie que hará lo que por ley debe hacer y más aún, lo que le exige el ciudadano que es quien paga su nada bajo salario y sus nada baratas prestaciones, incluyendo el ejército de “ayudantes”, “asesores”, “achichincles” y anexas.
Los aplausos abarataron un evento importante y trascendente.
EL CONSENSO QUE SE ha recogido entre los interesados en la “polaca” indica que el nombramiento en el gabinete más celebrado es el de José Enrique Villa Rivera como secretario de Educación Pública y Cultura. El mochiteco exdirector del Politécnico es la “carta fuerte” de un equipo de trabajo señalado por el pago a compromisos.
Que si con MALOVA aquello decían que sí fue de “cuotas y cuates”, ¿cómo llamar al hecho de que el exabogado de Jesús Vizcarra sea ahora secretario general de gobierno, que el amigo de la infancia lleve las finanzas o que el hijo de Juan Millán ahora maneje la secretaría de Pesca?
Como se esperaba, las secretarías de Desarrollo Económico y de Agricultura quedaron en manos de gente del sector privado, en este caso de Javier Lizárraga y de Juan Haberman, quienes ahora sabrán lo que estar al otro lado de la mesa.
Por cierto, muy bien recibidos los nombramientos de Lizárraga en su secretaría luego de jalar como subsecretarios a Hilda Inukai y Morayma Yaseen Campomanes, ambas no solamente gente que le entiende a la cuestión empresarial sino que conocen cómo funciona la maquinaria pública.
Ya sabremos a la hora de hacer gestiones ante SAGARPA.
MUY BIEN QUE se estén dictando políticas de austeridad, lineamientos para que los funcionarios públicos no hagan mal uso de los dineros que no son suyos y hasta se prometan sanciones para aquellos que incumplan dichas medidas.
Pero luce para que la liga se estire más y hasta se perciba que son reglas de rígida observancia, al estilo de las que impuso hace año un exsecretario de Planeación del gobierno estatal que exigía que los carros oficiales se guardaran en el estacionamiento de la Unidad Administrativa, que nadie se los llevara a su casa, que entregaran la unidad marcando kilometraje y status del combustible.
Además, la sentencia era clara: “no es carro familiar, no es para llevar niños a la escuela, para llevar a la esposa al supermercado ni al compadre al expendio”. Varios fueron los funcionarios y empleados de la dependencia que por no acatar las reglas se quedaron sin auto.
YA EN ESAS, ¿no sería posible que a la faramalla armada por los diputados en eso de renunciar a los apoyos para gasolina se sumara una voluntad más amplia?
Primero, que todos aceptan una disminución del sueldo, a las sobreprestaciones, a cualquier tipo de bono, a la repartición por fracción parlamentaria de presupuestos, cual si fueran secretarías de estado y más aún, limitar montos de salarios para asesores, ayudantes, auxiliares y anexas.
El caso lamentable de Maribel Chollet Morán y la exhibida que le dieron luego de contratar a su hija como secretaria técnica en el congreso por la nada despreciable cantidad de 20 mil pesos mensuales, reiterando así que de entre las muchas cosas que sí importan a los legisladores es vivir a costillas del dinero público.
Alguien sacaba cuenta y viendo al 2016 decía que cada uno de los 40 diputados sinaloenses ganaba al mes más de 52 mil pesos por que a cada ciudadano sinaloense le correspondían $8.35
Peor aún, viendo el presupuesto del Congreso, el año pasado se diría que cada diputados costó al pueblo 7 millones, 311 mil 328 pesos… con 88 centavos.
Eso y no tener ma… nera de hacer las cosas es lo mismo.
*Publicado en la edición número 17 de LA PARED en versión impresa que circula en Culiacán.
