LA #LADYPREVENCIÓN NO SE QUIERE IR

Reyna Valdez ni siquiera toma el IMJ de Ahome, quiere seguir en la SSP

 

Raoul Duke*

Desde el 10 diciembre Reyna Guadalupe Valdez Castro presentó su renuncia con efecto al 31, día final de la administración de Mario López Valdez. Ya entonces había “amarrado” la dirección del Instituto Municipal de la Juventud de Ahome con Álvaro Ruelas Echave, pero sin explicaciones hasta el momento no se le tomó protesta alguna. La oficina que debería ocupar permanece abandonada.

En cambio, desde que entró enero, Valdez Castro retornó a la dirección de Programas Preventivos de la Secretaría de Seguridad Pública, dando órdenes y con los privilegios de gasolina, telefonía celular y disponibilidad del personal.

La conclusión de fuentes internas de la SSP es clara: no se quiere ir, y para ello ha sido protegida por Álvaro Ruelas en tanto se decide el destino final de este puesto estatal, ahora que el general Genaro Robles Casillas tiene el mando de la dependencia de seguridad.

Sin embargo, resulta irónico que en la Dirección de Programas Preventivos no exista la planeación y prevención de la que tanto alardean.

¿Por qué lo anterior? Porque allí impera la voluntad (o mejor dicho, caprichos) Valdez Castro, que cambia horarios de entrada y salida a su antojo, que ordena a personal capacitado a repartir volantes y limpiar los baños de la oficina.

Después que en el 2013 Valdez Castro cesara de un jalón a casi todo el personal de la dirección, se llevó a cabo una convocatoria, en la cual asistieron más de 400 personas, y solo 40 se quedarían con un puesto.

Los 40 Promotores Preventivos nuevos pasaron por un riguroso filtro para poder entrar a laborar en dicha dirección, mas nunca se les dijo que llevarían a cabo trabajos de intendencia.

Además, utiliza como principal herramienta de evaluación a su personal los chismes de pasillo, que llegan a sus oídos de parte de empleados que siempre acarrean dimes y diretes, todo para ser de su confianza plena.

Ambiente asfixiante

Al parecer, la carrera en Ciencias Políticas y Administración Pública le pasó de noche a Reyna, al permitir y estimular este tipo de prácticas, en esa dirección las paredes tienen oídos y ojos, las traiciones son cotidianas. Este ambiente es el que impera en esta dirección, donde lo único seguro son la incertidumbre y las traiciones.

Si se quiere permanecer en esa dirección, se debe comenzar a lamer botas y apuñalar espaldas, de esa forma le demuestras “lealtad” a la Reina. El clima laboral es ríspido, cuando “La Licenciada” se encuentra en la oficina debe imperar el silencio, nadie debe conversar mucho menos reír, nunca se sabe qué estado de ánimo pueda experimentar nuestra emperatriz.

La labor de “concientización y prevención” que lleva a cabo esta dirección es en verdad triste: Impartición de diálogos a una población objetivo que va desde la primaria a profesional, en pocas palabras, la Reina manda a los de su confianza con proyectores y presentaciones en Power Point a que intenten entrar a los planteles educativos a quitarle tiempo de clases a los estudiantes, es algo obvio pensar que los jóvenes no escuchan a sus padres y maestros, MUCHO menos a unos pobres trabajadores de gobierno que van a dejarles en menos de 30 minutos un mensaje plagado de definiciones y cifras, las cuales a los jóvenes les entran por un oído y les sale por el otro.

Puede que conozca el funcionamiento de virus y cuestiones técnicas, mas no se especializa en otros asuntos que implican cuestiones psicológicas como ciberbullying y sexting, un error más de nuestra querida Reina.

Ahora, nuestra querida monarca está protegiendo lo que más ama: Su hueso en la Dirección de Programas Preventivos, la cual ella considera de mayor importancia que el puesto por el cual ya rindió protesta en Mochis, de seguro es poca cosa para ella, no tiene la misma proyección que ser directora a nivel estatal, no se imaginan los mochitenses que enorme suerte tienen de que ella les haya hecho el desaire.

¿Dónde quedó la asertividad que tanto promueve? Creo que quedó donde quedaron las miles de encuestas que mandó a hacer y que en este momento están en cartones polvorientos en alguna bodega del Complejo de Seguridad.

En conclusión: El miedo al despido lleva a empleados a traicionarse entre sí para lograr permanecer trabajando, el miedo al despido o represalias lleva a estas mismas personas a limpiar retretes y trapear baños.

Funcionarios prepotentes y sin liderazgo, que creen que la mejor forma de ganarse “el respeto” es a través del miedo y no del diálogo. Sin duda NO es así.

*El autor envió su texto a este medio para dar a conocer el clima laboral al interior de la Dirección.

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