Por Miguel Alonso Rivera Bojórquez
—Hasta mañana —dijo el doctor Francisco Javier Soto León sin saber que para él ya no habría un mañana.
Años de estudio para preparar su espíritu y sus manos para aliviar los males de los enfermos, de los afligidos, le fueron arrebatados por quince balas asesinas de grueso calibre media hora antes del mediodía de ese fatídico miércoles.
Sus pacientes se quedarán esperando esas manos. Quienes lo conocieron se quedaron atónitos y los invadió la tristeza y la impotencia al enterarse.
– Hace apenas una hora estaba imprimiendo unos reportes que me envió del consultorio donde trabaja, comentó un médico del Hospital de la Mujer. Tenía su consultorio particular en el fraccionamiento Urbi Villas del Cedro.
La violencia y la impunidad en contra del gremio médico, del personal de la salud, parece una enfermedad incurable.
Las crónicas periodísticas indican que el médico fue asesinado de carro a carro por un comando armado a plena luz del día cerca de su hogar donde lo esperaba su esposa Jazmín y sus tres hijos. Fueron quince disparos, diez alcanzaron su cuerpo.
Las balas asesinas traspasaron la carrocería de su auto color blanco por una de las calles más transitadas del sector La Conquista en Culiacán, Sinaloa.
La escena del crimen se ubica en el Boulevard La Nueva España, entre Boulevard Fernando de Alencastre y Los Tules, en las cercanías del fraccionamiento Bonaterra. El médico murió en el asiento del conductor de su auto BMW 2014 con diez balas en su costado izquierdo y en el cráneo frente a un centenar de testigos impotentes.
Médico general fisioterapeuta adscrito hace cinco años a neonatología en el Hospital de la Mujer inició en caravanas e hizo su servicio social en Chametla. Egresado del Instituto Politécnico Nacional era especialista en terapia física y rehabilitación con estudios en poleoterapia en Toluca y Cuba. En su trayectoria se recuerda su labor en las comunidades serranas de Mocorito y en el Centro de Salud de la Sindicatura de Pericos.
Su compromiso con la comunidad quedó plasmado en agosto de 2015 en una jornada de Cabildo Abierto en el que pidió el apoyo del alcalde Sergio Torres Félix para limpiar el parque del fraccionamiento Portalegre y denunciar que algunas personas tiraban basura en ese espacio destinado a áreas verdes.
A partir de las diez de la mañana del jueves 28 de febrero de 2019 inició la velación de su cuerpo en la Funeraria San Martin Zapata en Culiacán. Esa tarde llegaron sus familiares de Hidalgo. Marzo inició con su ausencia, su cristiana sepultura y las oraciones por su eterno descanso.