Un sombrero olvidado en una habitación les hizo creer a los policías estatales y militares que quien habría estado en la finca Santa Clara, un rancho ubicado en las inmediaciones de la comunidad de El Limón de Los Ramos, perteneciente a la sindicatura de Villa Adolfo López Mateos, había sido el mismísimo Ismael Zambada García, El Mayo.
Un sombrero y unos sueros olvidados, como si quien los abandonó tuvo las prisas de largarse de aquel lugar. También la vaga ilusión materializada en -según el parte oficial- un viejo vehículo y la información de que sujetos que estaban presentes escaparon cuando el convoy de patrullas con agentes y soldados arribaban a la zona.
No iban por “el del Sombrero” (como se le conoce al Mayo, por la famosa canción “Iban por el del Sombrero” de Revólver Cannabis) y el señor no los estaba esperando, pero lo que sí afirman pobladores de El Tamarindo es que un día antes en la zona se observó un inusual movimiento de personas armadas, aunque por lo regular, los convoyes de sicarios se pasean por aquellos alrededores sin ser molestados.
Lo cierto es que la noticia, aunque no fue desmentida claramente por el secretario de Seguridad Pública del estado, general Fermín Hernández Montealegre, corrió como reguero y anoche estaba en todos los portales informativos. Que el “Del Sombrero” se les escapó de nuevo a los “guachos”.
Y sí, para quien quiera creerlo eso dicen, que el hombre por quien la PGR ofrece 30 millones de pesos por su captura y el gobierno estadounidense 5 millones de dólares, estuvo ahí, apacible, con su círculo cercano, no solo luchando por no ser arrestado, sino contra el impacto de los casi 70 años, contra la enfermedad que el pasado domingo en la tarde, les hizo crear a los policías, se combate con unos sueros… Y un sombrero para la temporada de calor, un sombrero que alguien, quién sabe quién, dejó olvidado.