Por Edith Robles
Estos últimos 5 meses, han sido dolorosos para la sociedad Sinaloense, pérdidas de Jassiel Contreras, Javier Cárdenas, Dr. Miguel Angel Camacho, Enrique Mendívil Pérez, Manuel Monjardín, Joel Contreras, Joseph Hernández, Alondra de 16 años, embarazada, tener el 5to lugar a nivel nacional con más de 25 feminicidios, y más 600 homicidios arteros afectan nuestra sociedad tan solo en este 2017.
Desde el dolor por las pérdidas humanas, la fragilidad de la vida, hemos sido afectadas/os por la inseguridad, el crimen, la violencia e impunidad, han estado arrebatándonos vidas, nuestro derecho fundamental, llenándonos de un temor a salir a las calles, a continuar con nuestras vidas y pensar que mañana quizá nos puede tocar.
Sin embargo ante el hastío, la indignación y a la vez empatía la ciudadanía ha mostrado sensibilidad y coraje para cooperar, colaborar y trabajar desde diferentes colectivos, tales como Recuperarte, Oveja Negra/Voz Alta, Culiacán Sin Chanchuy, Feministas alteradas Sinaloenses, Palos y Semillas, Kybernus, Pro-Ciudad, entre otros, además de periodistas, comunicólogos , activistas y personas que han decidido colaborar genuinamente para exigir justicia, construir un lugar más seguro, combatir la violencia, desde la participación e iniciativas, tanto desde sus trincheras como en la unión siendo cada vez mayor la participación ciudadana.
Esto sin duda nos va dando pauta, de como las buenas intenciones, el querer transformar nuestra sociedad por una libre de impunidad, más segura y justa vamos aprendiendo sobre la marcha a organizarnos, con la completa convicción de no quedarnos “muertos en vida” como llamaba Javier Valdez a la sociedad que no acompañaba al periodismo comprometido, ese que se atreve valientemente a denunciar la corrupción, visibilizar nuestra realidad violenta.
Qué entonces el miedo sea a quedarnos calladas/os, a seguir diciendo “se lo buscaron”, a que se repita, a las marchas sin pies, a las calles vacías de protestas, miedo a dejar de intentarlo, a olvidar, a que no se luche por la justicia.
Sin duda estamos en la mejor disposición de transformación de nuestro entorno, partiendo de nuestro duelo social, de dejar la apatía y ensimismamiento, que sea pues el miedo al silencio el que nos mantenga en movimiento ¡Sigamos así!