Navolato, Sin.- Navolato huele a diésel y asfalto caliente esta tarde. Sin previo aviso ni declaraciones a la prensa, las Fuerzas Armadas tomaron el control absoluto del aire y el suelo en la cabecera municipal, metiendo el estruendo de los helicópteros y el peso de las moles blindadas Ocelotl directo en las calles.
El operativo está corriendo ahorita mismo y mantiene a la población bajo una tensa expectativa.
El despliegue no es sutil. Desde hace unas horas, las aeronaves del Ejército Mexicano vuelan a baja altura, barriendo visualmente los techos de las casas y los comercios del centro.
No son los sobrevuelos de rutina que se pierden en las nubes; el eco de los rotores se mete hasta las salas de las viviendas mientras los pilotos buscan anomalías o coordinan movimientos con las patrullas en tierra.
Abajo, el asfalto vibra. Los convoyes militares avanzan en formación de combate liderados por los vehículos tácticos blindados Ocelotl. Estas unidades de última generación del Ejército —diseñadas específicamente para resistir emboscadas y patrullar zonas de alta fricción— recorren las vialidades principales a paso lento pero firme.
Su sola presencia ha hecho que el tráfico local disminuya y los locales comerciales comiencen a bajar sus cortinas temprano.
Como suele ocurrir en estos despliegues relámpago, el hermetismo es total. La Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) no ha soltado un solo dato sobre el blanco de este operativo.
No hay confirmación de cateos a domicilios, enfrentamientos ni detenciones en curso, pero la escala del movimiento en Navolato deja claro que las Fuerzas Armadas van por algo —o alguien— de peso en la región. La tarde avanza y el operativo sigue activo.
Redacción/LaPared