Culiacán, Sin.- Cuatro décadas de mitos, pactos en la sombra y expedientes enterrados están a punto de quedar bajo triple llave en los tribunales de Nueva York.
El fantasma de los secretos que el sinaloense Rafael Caro Quintero ha guardado celosamente desde los años ochenta comenzó a rondar la Corte de Brooklyn, desatando el pánico institucional en Washington. Ante el temor real de que el juicio del capo nacido en Badiraguato destape una cloaca que sacuda la seguridad nacional de Estados Unidos y México, la Fiscalía Federal ha decidido levantar un muro de contención absoluto sobre las evidencias más explosivas del caso.
La ofensiva legal quedó plasmada en una moción urgente firmada por el fiscal Joseph Nocella. Con el reloj en contra, el gobierno estadounidense solicitó activar de golpe la Ley CIPA (Ley de Procedimientos para el Manejo de Información Clasificada).
Traducido en términos llanos: la justicia norteamericana busca blindar las bitácoras de inteligencia de la DEA, la identidad de informantes que aún operan en la sierra de Sinaloa y los métodos de espionaje que se acumularon por años sobre el legendario narcotraficante.
El objetivo es directo: que nada de esto caiga en manos de la prensa ni del escrutinio público.
La tensión se trasladará este miércoles 17 de junio, en punto de las 11:00 horas, a la imponente Corte de Brooklyn.
En esa audiencia a puerta cerrada, los fiscales y los defensores del “Narco de Narcos” medirán fuerzas en una batalla tras bambalinas que definirá qué tan hermético será el camino hacia el juicio histórico, ya pactado para el 8 de marzo de 2027.
Mientras los engranajes del sistema estadounidense se mueven con prisa y recelo, Caro Quintero espera en el más frío y estricto aislamiento dentro del Centro Correccional Metropolitano de Nueva York.
A sus más de 70 años, el hombre que vio nacer el negocio del narcotráfico en Sinaloa y desafió al imperio de Washington ya no solo encara el fantasma de la cadena perpetua por el asesinato del agente Enrique “Kiki” Camarena en 1985; ahora protagoniza el último gran pulso contra la justicia de una superpotencia que prefiere enterrar la verdad antes de que sus propios secretos salgan a la luz.
Redacción/LaPared