Cae en Jalisco Eduardo Granados Palma, el “Feminicida del Martillo” evadido del penal de Culiacán hace 20 años

Culiacán, Sin.- Tras pasar años burlando las alertas migratorias y las órdenes de captura, el historial de impunidad de Eduardo Salvador Granados Palma llegó a su fin. Elementos de la Unidad Especializada en Aprehensiones (UNESA) de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa ejecutaron una orden de reaprehensión en su contra, imputándole los cargos de homicidio doloso calificado con ensañamiento y evasión de presos de manera dolosa.

El detenido, quien actualmente cuenta con 50 años de edad, arrastra un pasado turbulento que en los primeros años de la década de los 2000 sacudió los círculos empresariales y políticos locales, ya que se desempeñaba como un próspero proveedor gubernamental encargado de capacitar, paradójicamente, a corporaciones policiales en el combate al delito.

El crimen de Las Quintas y el escape de prisión

El caso que marcó su destino ocurrió el 12 de marzo de 2004 en el interior de una residencia de la colonia Las Quintas, una de las zonas de mayor plusvalía en la capital sinaloense. Según los registros de la investigación, Granados Palma agredió con extrema brutalidad a su pareja, la joven Martha Berenice Melchor, de 23 años, arrebatándole la vida mediante golpes contusos con un martillo.

Mostrando una preocupante frialdad, el indiciado no solo ocultó el cadáver, sino que durante cinco días fingió consternación y acompañó a los padres de la víctima a interponer la denuncia por desaparición ante el Ministerio Público.

El cuerpo de la joven fue localizado días después flotando en las inmediaciones del río Tamazula.

Tras ser descubierto y recluido, Granados Palma pasó poco tiempo tras las rejas. El 4 de marzo de 2006, mediante una operación que involucró complicidades internas y externas, el sujeto logró evadirse del penal de Culiacán pero meses más tarde fue detenido.

Preso desde 2006, su proceso penal concluyó en 2015 con una sentencia de 24 años por el crimen de su pareja, pero tras diversas apelaciones logró reducir su sentencia y en 2020 fue puesto en libertad por las autoridades sinaloense.

Luego se fue a Jalisco en donde fundó una asociación para dignificar la labor policial.  Con este perfil, se refugió en el occidente del país, donde intentó insertarse nuevamente en la vida pública fundando organizaciones civiles de corte asistencialista y participando activamente en redes sociales con proyectos de tinte político.

La detención de Eduardo “N” se logró concretar en el estado de Jalisco, gracias a un operativo coordinado entre los agentes de la UNESA y las autoridades de aquella entidad, haciendo uso de los convenios de colaboración interinstitucional.

Tras su captura, el imputado fue trasladado de inmediato a Culiacán para ser puesto a disposición del Juzgado Primero de Primera Instancia de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito, donde finalmente deberá responder por el crimen de 2004 y la posterior fuga del centro penitenciario.

Por Redacción/LaPared

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