Culiacán, Sin.- La secuencia de tiroteos, persecuciones con ponchallantas y cateos que convulsionaron a Culiacán en días recientes no respondió a hechos aislados. Detrás de cada operativo policial existía un objetivo en común: acorralar a una presunta célula armada vinculada a “Los Chapitos”.
Fuentes de seguridad federal e investigaciones de La Pared confirman que este grupo utilizaba un auto robado clave para cometer agresiones armadas en la capital, incluyendo el reciente atentado a balazos contra el domicilio del director del periódico A discusión.
La pieza clave dentro de las indagatorias tiene cuatro ruedas: un automóvil Volkswagen Jetta blanco con reporte de robo, el cual habría sido utilizado por este grupo armado como herramienta para cometer ilícitos en la ciudad.
Terracota: el primer “topón” y la siembra de ponchallantas
El primer capítulo de esta secuencia se escribió en el sector norte de la ciudad. Elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) Federal detectaron el Jetta blanco e intentaron interceptarlo, lo que desató una persecución a alta velocidad sobre el bulevar Conquistadores que tomó viada por el bulevar Universo.
En su intento por evadir a la autoridad, los ocupantes comenzaron a sembrar dispositivos “ponchallantas” sobre el asfalto, logrando reventar los neumáticos de dos patrullas del Ejército Mexicano y obligando al despliegue de un vehículo blindado Ocelot para cercar el área.
La persecución concluyó con un choque a la entrada del fraccionamiento Terracota, donde las fuerzas federales neutralizaron a dos hombres —uno de ellos trasladado a un hospital tras resultar herido— e incautaron armas y equipo táctico. Sin embargo, las investigaciones continuaron.
El operativo en Villa Verde: detención, cateo y el fallo judicial
El seguimiento de las pistas condujo a los efectivos militares hasta el sector Barrancos.
Sobre la calle del domicilio marcado con el número 5279, una vivienda de fachada verde en el fraccionamiento Villa Verde, elementos de la Defensa interceptaron y detuvieron metros adelante a dos sujetos identificados por las autoridades como presuntos robacarros ligados a la misma estructura criminal.
Posterior a la captura, las autoridades federales obtuvieron una orden de cateo para intervenir la propiedad. Sin embargo, ninguna autoridad dio a conocer oficialmente el resultado ni el desglose concreto de lo hallado al interior del inmueble. El caso dio un giro en los tribunales cuando, debido a inconsistencias señaladas en la integración de la detención, un juez de control determinó no ratificar la medida y ordenó la libertad de ambos sospechosos.
La trampa en la México 68: las cámaras del C4 y la caída de los sospechosos
El desenlace de esta cadena de operativos ocurrió sobre la avenida México 68 y la avenida Álvaro Obregón. Las alarmas del C4 se encendieron cuando los operadores de las cámaras de videovigilancia identificaron las placas del Jetta blanco, unidad previamente fichada por su presunta participación en múltiples tiroteos y agresiones a viviendas.
Unidades de la Fiscalía acorralaron al vehículo justo cuando quedaba atrapado en el tráfico vehicular en dirección al Parque 87.
Al verse cercados, los dos ocupantes intentaron escapar: el copiloto fue sometido dentro de la unidad, donde llevaban más ponchallantas; mientras tanto, el conductor descendió del auto e intentó perderse a pie hacia las calles de arriba, siendo alcanzado y neutralizado por los agentes metros adelante.
Fuentes de seguridad confirmaron a La Pared que uno de los últimos detenidos, un joven de 18 años de edad, contaba con antecedentes en el tutelar de menores tras haber sido arrestado previamente por portación de armas de fuego.
Con la captura de los sospechosos y el aseguramiento definitivo del vehículo, las autoridades fortalecen las investigaciones sobre este brazo armado en la capital sinaloense.
Redacción/LaPared








