La furia del fuego sofoca el sur de Europa entre pérdidas humanas y la alerta del planeta
Atenas / Madrid.- El aire sabe a humo y la tierra cruje bajo las botas. En el sur de Europa, la sequía y temperaturas superiores a 40 °C han transformado los bosques en verdaderos polvorines. Las llamas dejan un rastro de devastación con vidas humanas perdidas en Grecia, una tensa tregua en España y una tajante advertencia de la ONU sobre la velocidad del cambio climático.
En la isla de Creta, el cambio repentino del viento convirtió la jornada en tragedia. Un muro de fuego rodeó un vehículo de patrulla en Réthimno, atrapando a dos bomberos de 25 y 58 años. Poco después, un subcomandante de 30 años fallecía acorralado por el humo cerca del puerto de Gitión, en el Peloponeso.
La ferocidad del fuego obligó a la Guardia Costera a rescatar desde las playas de Ayia Galini a cientos de personas, sumando más de dos mil evacuados en la región.
A miles de kilómetros al oeste, España muestra la cara desoladora de la ceniza. Los equipos de emergencia lograron estabilizar los frentes en Ávila, Madrid y Toledo, con un saldo devastador de 80.000 hectáreas calcinadas.
En Francia, el fuego de la Gironda se frenó tras quemar 42.000 hectáreas. Pese al respiro, los brigadistas no bajan la guardia: el sotobosque sigue ardiendo bajo tierra y cualquier ráfaga de viento puede reactivar el infierno.
Ante la magnitud del desastre, la ONU y la OMS advirtieron que estos incendios no son hechos aislados de verano, sino un síntoma claro de un planeta al límite. Exigieron a las naciones no limitarse a la extinción y priorizar la gestión forestal preventiva y la reducción drástica de emisiones.
El humo que cubre Europa recuerda que el tiempo para actuar se consume al mismo ritmo que sus bosques.
Redacción/LaPared