A sus 31 años, el militante busca abrirse paso en el proceso interno de Morena en el Distrito 14, con una trayectoria que comenzó antes de que el partido existiera y que ha estado marcada por el trabajo territorial, la preocupación social y el contacto directo con la gente.
Culiacán, Sin.- Antes de que Morena se convirtiera en partido político, Juan Antonio Lara Medina ya caminaba las calles con inquietudes de izquierda. Tenía apenas 16 años cuando comenzó a interesarse por la política, a seguir las causas sociales y a encontrar en el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador una forma de participación que, con el paso del tiempo, terminaría convirtiéndose en parte de su vida.
Hoy tiene 31 años, es uno de los fundadores de Morena en Sinaloa y busca participar por primera vez en un proceso interno del partido, en la integración de los comités de defensa de la transformación en el Distrito 14 local de Culiacán. No llega desde una trayectoria electoral, sino desde el trabajo de calle, las visitas casa por casa y el contacto con habitantes de distintas colonias.
Su historia política comenzó en la preparatoria, cuando siguió la campaña presidencial de López Obrador en 2012. Dos años después se incorporó a la fundación de Morena en Sinaloa, cuando todavía era una asociación civil. Desde entonces, recuerda, el trabajo territorial ha sido una constante: caminar, tocar puertas, escuchar y conversar con la gente.
Esa forma de hacer política es la que mantiene. Sin grandes recorridos en caravanas ni actos multitudinarios, Lara Medina asegura que ha visitado 55 colonias de Culiacán, muchas veces a pie, con el periódico Regeneración bajo el brazo y la intención de conocer de primera mano lo que ocurre en los barrios.
Su territorio es el Distrito 14, donde vive y donde ha desarrollado buena parte de su actividad partidista. Por eso decidió participar en este proceso interno.
“Ese es el primer punto de por qué participar desde el distrito 14, porque somos del distrito 14”, explicó.
En sus recorridos ha encontrado una ciudad atravesada por problemas que van más allá de la disputa política. La violencia aparece entre las preocupaciones de los vecinos, pero también el deterioro de los espacios urbanos, la pérdida de población y las dificultades económicas que enfrentan quienes dependen de la actividad comercial.
En el Centro de Culiacán, por ejemplo, se detuvo a conversar con comerciantes que le hablaron de un problema que se refleja en cortinas cerradas, calles con menos movimiento y negocios que resienten la salida de habitantes hacia la periferia: el despoblamiento del primer cuadro.
Para Lara Medina, recuperar la vida del Centro pasa también por facilitar que más personas puedan habitarlo. No se trata solamente de atraer compradores, sino de devolverle población a una zona que durante años ha sido uno de los principales puntos de encuentro de la capital sinaloense.
“Pero cómo generar más atractivo el centro, eso es lo que ellos consideran una necesidad”, relató sobre las inquietudes que le compartieron los comerciantes.
Su preocupación por los problemas sociales de Sinaloa no se limita a la actividad partidista. Antes de incursionar en la administración pública, construyó una trayectoria vinculada con la educación y la cultura. Ha sido profesor de preparatoria, maestro de teatro, actor y director teatral, actividades que también lo han mantenido cerca de jóvenes y comunidades.
En 2019 se desempeñó como secretario técnico de la Comisión de Juventud y Deporte del Congreso del Estado. Posteriormente, entre 2021 y 2023, fue coordinador de Vinculación del Instituto Sinaloense de Cultura.
De 2023 a 2024 trabajó como secretario particular de Feliciano Castro Meléndrez en la Junta de Coordinación Política del Congreso y después colaboró con él en la Secretaría General de Gobierno, entre 2024 y 2025.Ahora, su apuesta es regresar al territorio y participar en la organización interna de Morena. Frente a otros militantes que también buscan levantar la mano, pide evitar que las diferencias personales terminen por fracturar al movimiento.
“Apelo a que entendamos que hay momentos, hay procesos para levantar la mano”, expresó.
A sus 31 años, Juan Antonio Lara representa una generación que se incorporó a la izquierda desde la adolescencia y que ahora busca encontrar su propio espacio dentro del partido que ayudó a fundar. Su apuesta, al menos en este proceso, sigue siendo la misma con la que comenzó: caminar las calles, escuchar a los ciudadanos y tratar de entender los problemas de una ciudad que cambia, pero que todavía arrastra muchas deudas sociales.