JOSÉ MANUEL LUQUE: LAPSUS BRUTUS

Opinión Institucional

Como fenómeno de la lengua, lo vivido recientemente por el diputado José Manuel Luque mientras participaba en tribuna tiene nombre científico: Lapsus Linguae, y en la lengua española se reconoce al “Lapsus” como un error involuntario que se comete al hablar. Sin embargo, para la psicología y mas precisamente para el psicoanálisis, un “Lapsus” no tiene nada de involuntario ni de ingenuo, sino todo lo contrario.

El mismísimo Sigmund Freud reconocía a este equívoco como una emergencia en la persona para decir precisamente lo que ni siquiera ella misma se atrevía a declarar y que, por tratarse de algo imperativo, la persona misma no lograba reprimir. La gravedad del asunto es que lo que Manuel Luque declara en la tribuna legislativa, diciendo que esperaba la muerte de Héctor Melesio Cuén Ojeda antes de las elecciones de este año, es algo que lo “desnuda” en sus más íntimos deseos políticos. El “equívoco” entonces no es ningún error, sino el más oscuro deseo del diputado, ahora también pre candidato al congreso de la unión.

En reciente rueda de prensa, reconoce Manuel Luque que “utilizó mal las palabras”, pero que de ninguna manera se iba a disculpar por lo dicho respecto a Héctor Melesio Cuén, aunque acepta que lo dijo. Fue sin querer queriendo, dijo parafraseando al chavo del ocho. Sin embargo, nadie le cree. Ni siquiera sus compañeros de bancada o de partido, vaya ni el gobernador Rubén Rocha Moya a metido las “manos al fuego” por el presidente de la comisión de educación en la actual legislatura. Y existen dos poderosas razones por las que nadie puede creerle a Manuel Luque; la primera es la de que reniega por lo dicho como un niño que se ve descubierto en su travesura y aun así reacciona de manera infantil negando la realidad por todos evidente, y la segunda es el hecho de que en su conferencia de prensa y de manera furibunda y reactiva, mostró dos videos en donde el año pasado y al parecer en sendos programas de Radio UAS, el mismo Cuén Ojeda le desea de la silla eléctrica y la inyección letal a algunos diputados. Respuesta también por demás infantil que quiere justificar las acciones propias del diputado a costa de exhibir a otra persona.

Nada le costaba Manuel Luque aceptar su equivocación y disculparse, a pesar de la gravedad de la declaración. Podría haber aprovechado la situación y desmarcarse del sello que ha caracterizado a la clase política desde tiempos memorables y que es la nula vergüenza. Y si bien, ante un “Lapsus Brutus” no hay defensa, el reconocimiento del fallo hace menos vergonzoso el hecho.

En política son muy reconocidos los momentos en donde estas “auto traiciones” quedan grabadas para siempre por ser dichas frente a los medios de comunicación. Tal es el caso de aquel afamado líder sindical del SITATYR, Ángel Álvarez Ibarra, que al cierre del congreso nacional de 1999 del citado sindicato y en tiempos de un corporativismo corrupto y hegemónico, dijo: – “Por una superación personal”, en vez del slogan de la organización que es “Por una superación social”, revelando inconscientemente las truculentas intenciones del afamado líder.

 

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