Navolato, Sin.- En la colonia Alfonso G. Calderón el calor se mide con el ruido de las herramientas, pero esta tarde el sonido fue distinto.
Emanuel, un hombre de 43 años al que en el barrio apodaban “El Chito”, se encontraba trabajando en el corte e instalación de películas plásticas cuando la muerte entró a su negocio.
El escenario del crimen fue un inmueble de la calle Leo, en el tramo que corre entre Emiliano Zapata y Virgo, acondicionado desde hace tiempo como taller de polarizados.
Hasta ese punto llegaron hombres armados que sabían perfectamente a quién buscaban.
Entraron al local, ubicaron a Emanuel entre el material de trabajo y abrieron fuego a corta distancia.
Los agresores salieron de prisa, dejando tras de sí el rastro de los casquillos percutidos y un silencio espeso dentro del establecimiento.
Vecinos que escucharon las detonaciones alertaron a las autoridades. Minutos después, el sonido de las sirenas se concentró sobre la calle Leo.
Los paramédicos cruzaron el umbral del local solo para confirmar el diagnóstico recurrente: los impactos habían sido certeros y “El Chito” ya no contaba con signos vitales.
El negocio quedó convertido en una escena del crimen custodiada por agentes policiacos.
Entre herramientas de trabajo y rollos de polarizado, el personal forense de la Fiscalía General del Estado fijó las evidencias balísticas para iniciar una investigación que, como tantas otras en el municipio, arranca con las calles en silencio.
Redacción/LaPared