Culiacán, Sin.- El amanecer en Sinaloa volvió a dictar su agenda con plomo y contabilidad forense: ocho cadáveres en 24 horas y el subsuelo entregando de nuevo sus secretos de cal y hueso. Una guerra de baja intensidad que no da tregua.
En Culiacán, la muerte madrugó en el fraccionamiento San Javier. José Rey (42 años) y Julio César (50 años) llegaron desde el Estado de México buscando el jornal en la construcción. Cayeron acribillados antes de sacar la herramienta; la casa que pretendían remodelar arrastraba el estigma de un ataque previo hace cuatro meses.
Casi en simultáneo, la colonia Emiliano Zapata devolvía la estampa clásica de la periferia: un ejecutado “encobijado” con un mensaje manuscrito.
Horas después, en “La Costera”, cerca de Aguaruto, el cuerpo de otro desconocido yacía con la espalda perforada y una cartulina encima.
Por la tarde, la violencia se volvió urbana y simultánea. En El Palmito, el plomo atravesó las ventanas de un Volkswagen GTI gris, cobrando la vida de dos hombres. Minutos más tarde, al sur de la ciudad, en los límites de Villa Bonita, asesinaron a José Manuel (42 años) detrás del mostrador del expendio que atendía.
Siete muertos en la capital. La noche solo trajo pánico: un hombre fue “cazado” y herido de gravedad en las escaleras de Plaza Novum en Valle Alto, obligando a clientes de un gimnasio y comercios a tirarse al suelo entre el tableteo de las balas.
A doscientos kilómetros al sur, en Mazatlán, la impunidad rompió el entorno familiar. En el fraccionamiento Real del Valle, Perla (35 años) fue emboscada y ejecutada dentro de su auto, apenas minutos después de haber dejado a su hijo en el colegio.
Con su feminicidio, la cifra estatal se cerró en ocho asesinatos.
Mientras los peritos levantaban los cuerpos de la superficie, el colectivo Sabuesos Guerreras trabajaba en el silencio del terreno.
En sus rastreos de este martes, las mujeres localizaron dos fosas clandestinas con restos óseos humanos.
Así terminó la jornada en Sinaloa: las autoridades contando las bajas del día y las madres desenterrando las del pasado.
Por Redacción/LaPared