Culiacán, Sin.-Una falla severa en los frenos y la falta de mantenimiento de la camioneta repartidora de agua así como el exceso de velocidad se conjugaron para provocar el accidente que terminó con la vida de dos pequeños niños en un kínder de Quilá, y que dejó lesionados a cuatro más, una de ellas de gravedad.
Marco Antonio Higuera Gómez, procurador general de Justicia, informó que a pesar de ello el chofer Jesús Esteban Rosales Sicairos tenía otras alternativas al darse cuenta que no frenaba, “lamentablemente eligió la que tuvo el daño” mayor.
En conferencia de prensa, Higuera Gómez mencionó que se realizaron exámenes para establecer si Jesús Esteban estaba drogado o bajo los influjos del alcohol, lo cual resultó negativo.
“Está en perfecto estado de sus facultades”, comentó ya que se había dicho que padecía de epilepsia.
Señaló que se solicitará orden de aprehensión en contra del joven pues por dos muertes dolosas no se alcanza fianza y es un delito grave.
Explicó que para mañana sábado se revuelve la situación jurídica de Jesús Esteban.
“Empezaremos a extender la responsabilidad por quienes tienen que cuidar del mantenimiento del vehículo que sería la empresa propietaria por ser responsable de no haberse ocupado del parque vehicular que ellos tienen”, detalló.
Higuera Gómez comentó que por este delito se alcanza de cinco a 15 años de prisión, y que la orden de aprehensión se solicitará contra el chofer y el propietario de la unidad.
Cynthia Valdez/La Pared