Culiacán, Sin.- El reporte al 911 indicaba disparos en la colonia Gustavo Díaz Ordaz. Cuando las patrullas llegaron al cruce de la calle Rafael Martínez Escobar y la avenida 13, la escena era tan concreta como insólita: una camioneta Chevrolet Cheyenne negra de cuatro puertas detenida, con tres orificios de bala en el metal y dos hombres intactos en el habitáculo.
Al ser abordados por los agentes policiales, los dos ocupantes sostuvieron una versión difícil de encajar con los hechos: aseguraron no haberse dado cuenta en qué momento ni en dónde la camioneta recibió las ráfagas.
Sin lesionados que atender ni agresores a la vista, los uniformados delimitaron el perímetro con cinta amarilla a la espera de los peritos y agentes de investigación de la Fiscalía General del Estado. Los especialistas en criminalística inspeccionaron la carrocería, levantaron indicios balísticos en el sitio y tomaron las primeras declaraciones para contrastarlas con el peritaje técnico.
Una vez culminadas las diligencias de campo, la Cheyenne fue levantada por una grúa y trasladada a la pensión vehicular bajo resguardo del Ministerio Público, mientras la Fiscalía mantiene abierta la carpeta de investigación para determinar la trayectoria de los proyectiles y reconstruir lo que los tripulantes afirmaron no haber visto.
Redacción/LaPared