Nueva York.- Desde el pasado 11 de agosto, el nombre de Gerardo Mérida Sánchez dejó de aparecer en las listas activas de la Agencia Federal de Prisiones de Estados Unidos. Para el sistema penitenciario estadounidense, el general en retiro y exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa ya no ocupa una celda común; para la justicia federal de ese país, significa el inicio de su reubicación bajo el resguardo de los U.S. Marshals en preparación para convertirse en testigo colaborador.
El periodista Arturo Ángel reveló este cambio en el estatus de custodia del militar que encabezó la seguridad en la entidad durante la gestión de Rubén Rocha Moya. Mérida Sánchez se había entregado a las autoridades de Estados Unidos en mayo pasado, tras ser requerido por la Corte del Distrito Sur de Nueva York acusado de recibir sobornos millonarios del Cártel de Sinaloa, alertar sobre operativos contra laboratorios clandestinos y conspirar para el tráfico de fentanilo y armas de alto poder.
La salida de la prisión de Manhattan no significa un beneficio de libertad, sino el viraje estratégico de una negociación procesal. Al salir del mapa del sistema carcelario ordinario, el exfuncionario entra a la fase en la que sus declaraciones ante la fiscalía norteamericana podrían aportar información clave sobre las redes de complicidad política y policial en la región, marcando un nuevo capítulo en los juicios de alto nivel que se desarrollan en tribunales estadounidenses.
Agencias/RedacciónLaPared