Villa Unión, Sin.- El brazo que alguna vez firmó una noche memorable en el beisbol profesional quedó silenciado por la violencia. Enrique Quiñónez, exlanzador de los Tomateros de Culiacán y autor de un histórico juego sin hit ni carrera en la Liga Mexicana del Pacífico, fue asesinado a balazos la tarde de este sábado 7 de noviembre en la sindicatura de Villa Unión.
Tenía 57 años. Lejos de los reflectores del diamante y del aplauso de la afición, en su etapa laboral más reciente se ganaba la vida como chofer de una plataforma de transporte.
El ataque armado se registró sobre el bulevar Niños Héroes, al sur del municipio de Mazatlán. De acuerdo con los primeros reportes de seguridad, el exbeisbolista fue interceptado y agredido a disparos a corta distancia.
Elementos de auxilio acudieron al lugar, pero únicamente pudieron confirmar que la víctima ya no contaba con signos vitales debido a la gravedad de las heridas.
Una hazaña grabada en la memoria guinda
La trayectoria de Enrique Quiñónez en el beisbol invernal quedó marcada con letras de oro el 21 de noviembre del año 2000. Aquella noche, enfundado en la franela de los Tomateros de Culiacán, dominó por completo a la ofensiva de los Águilas de Mexicali y consiguió una de las hazañas más difíciles sobre la loma: lanzar un juego sin hit ni carrera.
El contraste entre la gloria deportiva y el desenlace de su vida movilizó a personal de la Fiscalía General del Estado, que acordonó la escena e inició las investigaciones correspondientes.
Peritos realizaron las diligencias en el lugar y ordenaron el traslado del cuerpo al Servicio Médico Forense (Semefo), donde se continuarían los procedimientos legales.
Redacción/La Pared