Culiacán, Sin.- La noche del sábado no parecía una noche cualquiera en Culiacán. Desde varias cuadras antes del Estadio Dorados ya se escuchaba el eco de la tambora, los gritos de emoción y el bullicio de miles de personas que caminaban rumbo al recinto con la misma intención: vivir una velada inolvidable junto a la Banda MS.
Las filas rodeaban el estadio mientras vendedores ambulantes ofrecían sombreros, rosas, cerveza y camisetas de la agrupación sinaloense. Familias enteras llegaban tomadas de la mano; madres con maquillaje brillante y botas vaqueras sonreían emocionadas mientras buscaban su lugar. La ciudad entera parecía dirigirse al mismo punto.
“Culiacán Suena Fuerte” no tardó en hacer honor a su nombre.
A las 19:30 horas, las luces del escenario se apagaron por unos segundos y el Estadio Dorados se convirtió en un mar de celulares iluminando la oscuridad. Bastó el primer golpe de tambora para que el público estallara. Entre humo, pantallas gigantes y una lluvia de luces, la Banda MS apareció en escena provocando un grito ensordecedor que hizo vibrar las gradas.
La fiesta comenzó de inmediato.
Con “A lo Mejor”, el estadio completo cantó al unísono. No había espacio vacío ni garganta silenciosa. Las parejas bailaban abrazadas entre los pasillos, grupos de amigos levantaban vasos al ritmo de la música y cientos de madres celebraban su noche cantando cada palabra con el corazón.
El espectáculo avanzó entre explosiones de luces blancas, destellos rojos y enormes visuales que acompañaban cada tema. La energía no bajó ni un segundo. “Mejor me Alejo”, “Háblame de Ti”, “Sin Evidencias”, “Solo con Verte” y “Tu Perfume” desataron otra ola de euforia donde el estadio parecía convertirse en un gigantesco karaoke sinaloense.
Desde las primeras filas hasta lo más alto de las gradas, el ambiente era el mismo: fiesta total.
Los músicos recorrían el escenario saludando al público mientras las trompetas retumbaban en cada rincón del recinto. Las pantallas captaban abrazos, lágrimas y sonrisas de madres emocionadas que no dejaron de cantar durante toda la noche.
Por momentos, el concierto parecía más una celebración colectiva que un simple espectáculo musical. La Banda MS logró conectar con un público entregado que respondió canción tras canción con aplausos, gritos y ovaciones interminables.
Uno de los instantes más emotivos llegó cuando la agrupación dedicó “Somos Los Que Somos” al recientemente fallecido “Doctor Culichi”. El homenaje provocó un silencio distinto entre miles de asistentes antes de que el estadio completo estallara en aplausos y levantara los celulares hacia el cielo.
Y como toda gran noche merece un cierre espectacular, los fuegos artificiales aparecieron sobre el Estadio Dorados poco después de las 22:00 horas. El cielo de Culiacán se iluminó entre colores, humo y estruendos mientras la Banda MS interpretaba sus últimos acordes.
La multitud se resistía a irse.
Al terminar el concierto, las personas abandonaban el recinto todavía cantando, grabando videos y comentando cada momento de una noche que convirtió el Día de las Madres en una auténtica fiesta sinaloense.
Porque más que un concierto, lo vivido en el Estadio Dorados fue una celebración llena de música, orgullo y emociones que hizo retumbar a Culiacán de principio a fin.
Redacción/LaPared