Culiacán, Sin.- Sus nombres son Marco, Hugo, Eduardo y Kevin, y hoy sus identidades están en el centro de la investigación que busca desmantelar a una de las células más peligrosas de la capital sinaloense.
Ellos son los cuatro civiles capturados vivos en el complejo Paralela Parque Residencial, sobrevivientes y presuntos cómplices del enfrentamiento donde las fuerzas federales abatieron a Cristhian Guadalupe “N”, alias “El Texas”, considerado el principal generador de violencia y jefe de plaza en la ciudad.
El silencio habitual de la torre de condominios se rompió abruptamente tras una llamada anónima al 089. Lo que parecía un día cualquiera se transformó en un escenario de alta tensión cuando las fuerzas del Grupo Interinstitucional irrumpieron en el lugar.
En medio del estruendo de las ráfagas y el humo de la pólvora, el destino de estos hombres quedó sellado: mientras su presunto líder caía abatido, Marco, Hugo, Eduardo y Kevin terminaron sometidos contra el suelo, con las esposas frías en las muñecas, dejando al descubierto los rostros de quienes presuntamente operaban bajo las órdenes del criminal.
Para el Ministerio Público Federal, ellos no eran simples testigos, sino parte de la estructura cercana y operativa de un hombre al que se le atribuye gran parte de la ola de homicidios, secuestros y extorsiones en la región.
La crónica del operativo reconstruye una respuesta violenta; al verse acorralados por el despliegue de seguridad, los civiles armados abrieron fuego en un intento desesperado por repeler a los uniformados, quienes respondieron de inmediato en defensa de su integridad hasta neutralizar a “El Texas”.
Con el presunto líder abatido, el fuego cesó. Marco, Hugo, Eduardo y Kevin depusieron las armas ante el avance de las autoridades, quienes de inmediato tomaron el control del departamento.
A su alrededor, junto a los ahora identificados, quedó la evidencia de una auténtica base operativa urbana: una ametralladora calibre 5.56×45 mm, seis fusiles AK-47, un AR-15, chalecos con placas balísticas, dos granadas de fragmentación, dosis de cocaína y dos vehículos estacionados abajo.
Los cuatro detenidos fueron sacados del edificio bajo un fuerte dispositivo de seguridad que avanzó rápidamente por las calles de Culiacán hasta las instalaciones de la Fiscalía General de la República.
Sus nombres ya forman parte del expediente federal, mientras se define su situación jurídica por el acopio de armas de uso exclusivo y su presunta vinculación con la célula delictiva.
Por Redacción La Pared