Guerra de expedientes por “El Mayo”: FGR acusa pacto de Ovidio Guzmán, bloqueos del FBI y alista carpetas por traición a la patria

Ciudad de México.- A Ismael “El Mayo” Zambada no lo bajaron de un avión; lo bajaron de su propio mito. Y en ese proceso, alguien en Washington se encargó de borrar las huellas.

La tarde de este miércoles 8 de julio de 2026, en punto de las 14:00 horas, la titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Ernestina Godoy Ramos, encabezó una conferencia de prensa de carácter urgente desde las instalaciones del Parque Nacional de Justicia en Santa Fe.

Frente a los medios de comunicación, la fiscal reventó la fina cortesía diplomática con Estados Unidos al acusar un bloqueo sistemático, frío y deliberado por parte del FBI para encubrir los detalles del viaje que partió el tablero del narcotráfico en México.

La puesta en escena del gobierno estadounidense es tan impecable como sospechosa. Según los datos duros expuestos por la fiscal Godoy Ramos, el FBI aplicó un cerrojo absoluto sobre el secreto más valioso de la operación: el nombre del piloto. Para la justicia mexicana, ese hombre es un fantasma. La única respuesta oficial que Washington arrojó sobre la mesa es que el misterioso aviador, apenas tocó la pista de Santa Teresa, Nuevo México, suplicó una deportación exprés de vuelta a México.

Un trámite quirúrgico para desaparecer de la escena al testigo que sabe exactamente quién entregó, a qué precio y bajo qué órdenes al último patriarca de Sinaloa.

El fuselaje habla: huellas de un rapto en el desierto

El verdadero choque ocurrió cuando los peritos de la FGR pisaron suelo estadounidense. En las tripas del aeropuerto de Santa Teresa y bajo la mirada vigilante de los agentes federales norteamericanos, la cooperación bilateral se convirtió en una fachada.

El FBI impuso un muro: ni una sola fotografía, ni un solo peritaje autónomo, acceso restringido a las bitácoras y el silencio como única respuesta.
Sin embargo, los indicios técnicos terminaron por hablar.

La FGR confirmó lo que en los pasillos de la inteligencia ya era un secreto a voces: el plan de vuelo de la aeronave fue manipulado concienzudamente para evadir los radares de la legalidad.

Más perturbador aún son los rastros físicos en el interior de la cabina. Presuntas marcas de forcejeo y fricción en los páneles del avión revelan que el traslado no fue el apacible viaje de un anciano claudicando, sino el epílogo violento de una traición forzada a miles de pies de altura.

Las fichas del tablero: El trato con Ovidio y el laberinto legal

Para la Fiscalía mexicana, el rompecabezas ya no se lee a través de los discursos oficiales. Durante la transmisión emitida en los canales oficiales de la institución, se apuntó directamente hacia un pacto oscuro tejido desde las sombras entre las agencias estadounidenses y Ovidio Guzmán López.

En este ajedrez de traiciones familiares y geopolítica, las declaraciones del embajador Ken Salazar quedaron catalogadas formalmente por Godoy Ramos como una serie de mentiras diseñadas para maquillar una flagrante violación a la soberanía nacional.

La respuesta de México no será únicamente discursiva. La FGR ya prepara la ofensiva legal con la apertura de nuevas líneas de investigación y carpetas ministeriales enfocadas en el delito de traición a la patria y privación ilegal de la libertad.

Se alistan citatorios, solicitudes de asistencia jurídica internacional de carácter vinculante y el rastreo de la red de complicidades locales que permitieron el despegue.

La guerra de expedientes apenas comienza, y en este juego de poder, México busca demostrar que el capo más viejo del mundo no se entregó, sino que fue la moneda de cambio en un trato donde el FBI puso las reglas y borró las huellas.

Por Redaccion/LaPared

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