Por Sergio Ceyca
Para Elizabeth Arosemena Elizondo (Culiacán, 1998) la razón y las emociones se enlazan continuamente. Formada desde pequeña en el arte plástico más como una disciplina que como un medio de expresión, ya de grande se encuentra con otras perspectivas. En La Pared Noticias nos acercamos a entrevistarla sobre su trayectoria.
Arosemena Elizondo (Culiacán, 1998) ilustró el libro Zoológico de palabritas, de Cristina Rascón Castro, el cuál fue publicado en Andraval Ediciones. Además, participó en diversas actividades de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil 2017, donde el estado invitado fue Sinaloa.
Actualmente cursa estudios en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” y h a participado en las exposiciones colectivas “El año de la rata” en el espacio independiente Pandeo y en el espacio Rosa Gorila.
La Pared Noticias: Bueno, para empezar, ¿cómo te acercas al arte? ¿Es cuando eras niña o llega el interés ya en la adolescencia?
Elizabeth Arosemena: Empecé a dibujar desde muy pequeña pero fue hasta secundaria que comencé a tomármelo enserio y a dedicarle mucho tiempo. A pesar de eso yo no entendía el dibujo en sí como “arte” sino como una disciplina por así decirlo; hasta que entré a la Esmeralda comencé a tener más conciencia del arte y a formarme en él.
LPN: ¿A qué te refieres con disciplina, exactamente?
EA: A una habilidad que se desarrolla a través del conocimiento técnico, de su práctica y constancia. Así lo veía en un inicio pues me dedicaba básicamente a hacer cosas muy tradicionales; fue que logré conectar más partes de mí a ello, sintiéndolo algo más cercano al arte que a la disciplina, que me acerqué a distintos medios artísticos que ahora disfruto utilizar.
LPN: En tu juventud has ilustrado varios libros, ¿cómo fue ese proceso? ¿Llegó a ti la oportunidad o te interesó de inicio?
EA: Llegó a mí la oportunidad de ilustrar mi primer libro cuando estaba en preparatoria, pues alguien le había enseñado a Maritza López, directora de la editorial Andraval, varios de mis dibujos y así fue como me invitó a ilustrar Zoológico de palabritas, un libro de haikus escrito por Cristina Rascón. Este proceso iniciaba con una lectura del libro completo para entender cuál era el tono que se utilizaba a lo largo del texto, y así poder hacerme una idea del estilo y el ambiente que tendrían mis ilustraciones. Después hacía montones de bocetos, pruebas de colores y demás hasta que empezaba a trabajar individualmente en cada haiku, viendo el tono particular de este y haciendo un dibujo acorde.
LPN: Continuando. Entras a la Esmeralda, ¿cómo fue la decisión de entrar ahí? ¿Y qué tal el proceso? Para las personas de Sinaloa a las que les interese.
EA: Decidí estudiar artes tras haber iniciado una carrera en relaciones internacionales que básicamente fue un fracaso y me hizo darme cuenta de a dónde quería ir. El proceso de admisión la verdad fue tardado y algo difícil: el “concurso” para entrar en ese entonces consistía de 3 etapas (ahora son 4) primero hacer un examen y entregar una carpeta con tu trabajo, después una pieza en dos horas aproximadamente (ahí mismo, con el resto de los que querían entrar) y al final era una entrevista. Al final quedamos 100 de 700 personas que aplicaron.
LPN: ¿Cómo fue el proceso –ya estudiando– en qué tu visión sobre lo que hacías empezó a cambiar? Supongo que te daban materias de introducción al arte y todo.
EA: Primero tuvimos historia del arte y luego también teoría, las cuales eran muy buenas pero a decir verdad creo que de lo que más aprendí fue de las otras clases, como bidimensión y tridimensión, en las que el docente proponía un ejercicio (podía ser hacer algo a partir de una palabra por ejemplo) y cada persona lo resolvía de distinta manera. Era a partir de eso, de ver cómo los demás resolvían las cosas cada uno de manera diferente a la forma en que yo lo hacía, que empecé a tener en consideración muchas otras alternativas y maneras de solucionar los ejercicios y mis futuras piezas personales.
LPN: ¿Cómo fue el empezar a dialogar con tus compañeros sobre lo que creían que era y que no era el arte?
EA: Al inicio me di cuenta que como yo, la mayoría de mis compañeros se sentían inseguros con definir qué era el arte. Sobre todo, porque al ser estudiantes de artes visuales se espera de nosotros que lo sepamos. Pero el diálogo, los debates en clase y las pláticas dónde nos juntamos en los recesos fueron de gran ayuda para comprender mejor la cuestión.
LPN: Y ¿cómo la has comprendido? Por ejemplo, ahora con el arte contemporáneo, ¿cómo te has acercado a él?
EA: Lo que a mí me atrae del arte es la manera que tiene de ser ingenioso, de usar las ideas, de rearticularlas, y permitirte pensar y percibir las cosas desde distintos ángulos. Y eso es lo que noto que me emociona en mi acercamiento al arte contemporáneo: todos los matices mentales que se abren, y sobre todo las preguntas que muchas piezas pueden suscitar. A demás de la parte emocional de la que mucha gente ya no habla.
LPN: ¿A qué te refieres con esta parte emocional?
EA: En mi experiencia he visto que mucha gente tiende a intentar intelectualizarlo todo respecto a las prácticas artísticas. Y al final en realidad yo pienso que el arte (por lo menos hoy en día) sí es una actividad intelectual y no mera sensibilidad plasmada en lienzos, pero creo también que debemos estar atentos a las emociones que tienen lugar en las grietas de los discursos más razonados.
LPN: ¿Qué has producido desde que entraste a la Esmeralda?
EA: Lo bueno de la escuela es que me ha obligado a experimentar con diferentes medios. Empecé dibujando y pintando pero de ahí me pasé a la animación experimental, la cual me hizo darme cuenta de lo mucho que me interesa el movimiento. Comencé a hacer video utilizando mi cuerpo, también le he entrado al readymade y a la instalación. Los temas con los que suelo trabajar son el cuerpo, la obsesión, la memoria y el lenguaje. El año pasado tuve la oportunidad de participar en la activación performatica para la pieza “Can Brutal” del artista Juan José Rivas en el Museo del Perfume, la activación fue coreografiada por Aura Arreola y presentaba una intervención del espacio a través de la danza butoh y el dancehall. Este año he participado en un par de expos colectivas, la primera siendo “El año de la rata” en Pandeo, en la que expuse una escultura atrapada en una jaula de roedores y la segunda expo fue en el espacio Rosa Gorila, dónde expuse una foto de mis pies.
LPN: ¿Qué artistas u obras son a las que sueles recurrir?
EA: Mi artista favorita ahora es Andrea Fraser, que hace crítica institucional. Esa mujer es un genio además de ser super valiente. De México, admiro mucho los colectivos como Grupo Proceso Pentágono y Semefo. Últimamente también me he interesado mucho por la ciencia ficción y el cyber punk.
LPN: Bueno, la ciencia ficción y el ciber punk siempre han sido dos géneros que han apelado con que la razón muchas veces no salva a la humanidad de sí misma, como en Phillip K Dick, ¿tiene que ver con lo que mencionabas de que a veces se deja la emoción de lado por el intelecto?
EA: Creo que pensar que la razón no salva a la humanidad (o que en el caso de la ciencia ficción distópica, la destruye) es creer de alguna manera que la razón es fría y ajena a la emoción, cuando más bien yo creo que la razón no puede deshilarse de la emoción pues ésta se encuentra presente en su motivo y motor. Creo que sería entonces una cuestión emocional, una cuestión de deseo, de poder, lo que utiliza el intelecto para saciarse así mismo, destruyendo. Y así, creo que en el arte no debemos buscar que se desconecte uno del otro en un afán de mitificar el intelecto y desdeñar la emoción si no darnos cuenta que la parte emocional puede despertar cualidades intelectuales y viceversa.
LPN: Ya, para terminar, ¿cuáles son tus planes, qué proyectos traes?
EA: Planeo seguir experimentando con multimedia. De momento también me interesa hacer novela gráfica, pues esta le daría salidas a las narrativas que escribo porque tengo en mente una historia de ciencia ficción. Y bueno, planeo seguir aprendiendo. y ya que acabe la cuarentena salir mucho a bailar.
