Breve Intervalo
(Columna)
Por Rafael Báez
Y tronó la bomba… era difícil seguir ignorando el tema de los sacerdotes peredastas en México…un caso más, “sabrá Dios de cuántos”…la cantante Ana Lucía Salazar denunció públicamente que cuando tenía ocho años de edad fue víctima de abuso sexual por parte del Sacerdote Fernando Martínez Suárez, integrante de los Legionarios de Cristo, en una de las escuelas de la orden en mención.
Dijo que en su momento sus padres presentaron la denuncia correspondiente, pero no pasó nada. Hoy después de tantos años la cantante exige justicia y vuelve a denunciar, ahora sí, “fue la gota que derramó el vaso”. E inició con el cese fulminante de la maestra “Miss Aurora” de ser una de las cómplices de Martínez Suárez, quien se dedicaba a sacar a las niñas del salón y las llevaba a su oficina para que abusara de ellas, encubriendo por más de un año los abusos del pederasta. Actualmente tiene 79 años y reside en una casa religiosa en Roma, Italia, retirado… y protegido por Los Legionarios de Cristo.
Pero esto generó una reacción más; un boletín emitido por Los Legionarios de Cristo pidiendo perdón a todas las víctimas”. Analú Salazar quien también es conductora de Televisión, afirmó que Martínez Suárez abusó de ella en el Instituto Cumbres de Cancún, Quintana, Roo entre 1991 y 1992. Tras relatar su experiencia pidió la apoyaran con todo lo que saben porque éste pederasta abusó a lo largo de su vida de muchas niñas que hoy por temor permanecen en el anonimato.
Las reacciones de los especialistas en estos temas no se hicieron esperar, el ex sacerdote Alberto Athié Gallo, manifestó que solicitará al Fiscal General de la República, Alejandro Herts Manero, que reabra todos los casos que tienen pendientes en cuanto a esto se refiere, que están guardados celosamente, que los dé a conocer, que lo manifieste en el Senado de la República y ante quién sea necesario hacerlo.
Athié se pregunta ¿Porqué no han actuado las autoridades federales en estas faltas tan graves, que además no prescriben?, todos los delitos contra los derechos humanos lo acaba de señalar la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no prescriben, expresó tajantemente.
Varias organizaciones han solicitado realizar cambios de fondo en sus estructuras y dejar de anteponer a las instituciones antes que a las víctimas. Las congregaciones religiosas católicas también necesitan transparentar sus procesos para atender los casos de abuso sexual contra menores cometidos por sus integrantes.
Destacó que más allá de la transparencia de información que las propias órdenes religiosas hagan, se requiere la intervención de las autoridades civiles. Afirmando que el nivel de justicia de las dependencia gubernamentales es totalmente pésimo, no solo porque no se llevan a cabo procesos ministeriales ni tampoco se investiga. Este caso de Ana Lucía Salazar, los Legionarios de Cristo lo acaban de reconocer, existe un serial de abusos de casi 30 niños. Al Padre Fernando Martínez desde hace muchos años ya se le había acusado como un potencial abusador de menores.
Dijo que José Vaca narra en una carta en los años 60, que el Padre Fernandez Martínez fue abusado sexualmente por el Padre Marcial Maciel muchas veces y durante años, así como lo fueron también muchos Legionarios de Cristo. Que no solo hay abusadores, sino cómplices y encubridores y cuando sentían que algo se les estaba saliendo de las manos utilizaban otros métodos para que la información quedara en la secrecía.
Alberto Athié dijo que es testigo de ello porque en su momento el Cardenal Norberto Rivera le ofreció personalmente convertirlo en Obispo si se callaba y dejaba de insistir en este asunto, lo cual dijo no aceptó, afirmó.
Hace veinte años, nueve hombres enviaron una carta a Juan Pablo II. Eran ex miembros de los Legionarios de Cristo. Se dirigían al entonces papa para denunciar, por primera vez, los abusos sexuales y psicológicos cometidos por el padre Marcial Maciel, fundador de la congregación. Mucho ha ocurrido desde entonces: un proceso de investigación por parte del Vaticano, la cesión sacerdotal y la muerte de Maciel, la declaración pública de los testimonios de esas víctimas, una supuesta renovación estructural de la Legión, entre otras cosas.
Pero los Legionarios de Cristo perviven como una de las organizaciones religiosas más poderosas de México y el mundo: cuentan con colegios híper exclusivos en varios países y se relacionan con las élites económicas más influyentes de México. Se trata, en términos que Bernardo Barranco, de una asociación que se rige bajo un precepto de sacralización del poder.
Esa sacralización, que parece permear cada nivel de los Legionarios, podría explicar los dos vicios estructurales que se han extendido en su interior: el abuso sexual a menores por parte de sacerdotes y, además, la forma en que han sabido incrementar sus finanzas y sus relaciones con las élites del país.
La carta de la purificación: “Maciel nos ordenó que no habláramos con nadie. De entrada obedecimos. Poco a poco me fui dando cuenta de la verdad”, dijo Arturo Jurado, uno de los nueve denunciantes, en mayo de 2006. José Barba, que también firmó la carta a Juan Pablo II en 1997, aseguró que “nuestro error de juventud fue callar la verdad”. Además de Barba y Jurado, los que alzaron la voz fueron Alejandro Espinosa, Samuel Barrales, Juan José Vaca, Félix Alarcón y los hermanos Fernando y José Antonio Pérez Olvera. La misiva se envió después de que el propio Juan Pablo II dijera en 1994, que Maciel era “un modelo para la juventud”. Para los denunciantes, aquella declaración fue un gesto intolerable.
Maciel (1920–2008) fundó los Legionarios de Cristo y el grupo sacerdotal Regnum Christi, movimientos muy exitosos de católicos en México y el mundo. Tras bambalinas, Maciel cometió numerosos actos de abuso sexual infantil, tuvo hijos con varias mujeres a las que engañó sobre su identidad, cultivó un hábito a la morfina y, además, supo relacionarse con grupos muy poderosos de este país y de muchos otros.
Fray Julián Cruzalta, fundador de Católicas por el Derecho a Decidir, señaló que en el caso específico de los Legionarios de Cristo si no se deja de poner a la congregación antes que a las víctimas no se logrará combatir este flagelo, a pesar de que cuenten con canales de escucha para las víctimas y que implementan ambientes seguros en sus espacios, los cuales fueron obligados por todo el escándalo público internacional alrededor de su fundador Marcial Maciel, quien fue acusado por pederastia clerical. Recordó que esta congregación no es la única que ha tenido casos de abuso sexual contra menores pues no se transparenta la información sobre las denuncias que reciben. Lo manejan con secretismo.
Por su parte, Joaquín Aguilar Méndez, director en México de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales por Sacerdotes, destacó que en el caso de las órdenes religiosas, uno de los problemas para combatir la pederastia clerical es que debido a su autonomía, cada una tiene que hacer sus propios procesos de atención.
Indicó que no sólo con la publicación de protocolos se atenderá esta situación, pues se tiene que generar un clima de confianza que muestre acciones contundentes contra los agresores. Llamó a las congregaciones religiosas, sobre todo aquellas que tienen colegios y contacto directo con niños, a la Iglesia, autoridad civil y organizaciones, a trabajar en conjunto para atender este flagelo. Destacó que más allá de la transparencia de información que las propias órdenes religiosas hagan, se requiere la intervención de las autoridades civiles.
Recién entrevistado por un medio de comunicación televisivo, Athié Gallo presentaba en su rostro señales de haber sido golpeado, por lo que dijo al respecto:
“Hace días me asaltaron unos jóvenes, me robaron, me golpearon con un martillo con cuter, me cortaron un brazo y se llevaron cosas del trabajo que hacemos a favor de los jóvenes. Esto fue en el Estado de México, estuve hospitalizado pero aquí estamos, se está investigando pero parece ser que hay algo más allá del robo, no me voy a meter en eso pero la golpiza que me dieron rebasó ciertos límites que parecieran irracionales”.