EL KARIYA, el hombre detrás de la ‘placa’

Siempre pensé que realizar graffitis callejeros era más un acto vandálico que un arte, y que era una actividad propia sólo de chicos que buscaban marcar un territorio para reñir entre ellos, cosas de cholos, vagos e inadaptados al fin; pero un día conocí a Iván Tamayo Magaña, y fue hasta entonces cuando comencé a aprender que el arte urbano, aunque efímero, es una forma de expresión que busca espacios para la reflexión, el trazo mágico del aerosol que intenta gritarle al transeúnte desprevenido: aquí en esta ciudad de perros existo, en esta ciudad que tanto necesita lo artístico.

Por Vanessa García

El dormir y el despertar pintando representa lo que soy, mi estilo de vida: El KARIYA

No había pared que se salvara de la pinta de EL KARIYA en sus años universitarios, las calles del Centro se mostraban como un pizarrón en blanco en la espera de una placa con su nombre.

Iván Tamayo Magaña mejor conocido como EL KARIYA, un joven culiacanense enamorado de la urbanidad de la pintura y porque no decirlo de la adrenalina que representa  el placer de plasmar de una forma ilegal su ya conocida firma.

Con una vestimenta jovial, un buen par de tenis cómodos su gorra que en muchas ocasiones logra esconder la nobleza de su mirada y esa mochila que lo caracteriza y te hace pensar si va o viene de crear una de sus obras, es como perfila la personalidad de este joven artista.

Un día platicando con EL KARIYA me di cuenta que su amor por la calle nace desde su infancia, cuando el mirar una pinta como él también le llama a el plaquear lo hacía emocionarse y pensar quien era la persona detrás de ella.

La 'placa' en el muro derruido.
La ‘placa’ en el muro derruido.

“Desde primaria tenía un grupo de amigos a los cuales nos unía el gusto por  dibujar y hasta teníamos nuestro nombre, fue en ese momento donde ya no solo quise dibujar en la libreta, si no también  escribirlo en las calles como lo vi desde pequeño” Me contó sonriendo.

Después de clases él y sus amigos se iban caminando al Centro, dejando sus pintas con plumones, latas o calcas dependiendo de cómo les alcanzara el dinero,  claro que en el momento me surgió el interés de saber el porqué de su apodo.

“Mi apodo surgió cuando estaba bien morriyo, tenía como 9 años y un vecino me empezó a decir así, y así es como me conoce la mayoría de mis compas hasta la fecha, yo decidí comenzar a pintar con ese nombre en el 2012, haciéndome un compromiso personal de que de esa manera me identificarían”

El 'placazo' en los muros insospechados de la ciudad.
El ‘placazo’ en los muros insospechados de la ciudad.

A como avanzaba la plática me daba cuenta de la intensidad  con la que me contaba sus experiencias en el mundo de la pintura, tanto buenas como malas, desde malos entendidos y momentos de éxtasis total cuando por rayar en partes del Centro tuvo que huir de la justicia, hasta reconocimientos recientes por la creación de murales.

“No soy una persona a la cual le gusta tener problemas, mucho menos ocasionarlos, esa no es la imagen que quiero dar y con la que me identifiquen, al contrario me considero tranquilo, pacífico y es lo que siempre busco transmitir en mis trabajos, soy consciente de que se corre el riesgo, pero ese es el toque del arte urbano, digno de admirarse”.

Los trazos místicos de Iván Tamayo, también sobre el caballete.
Los trazos místicos de Iván Tamayo, también sobre el caballete.

 

La calle, una hoja en blanco

Amenos en la charla, caímos en la conclusión que la calle es el perfecto escenario para hacerse notar, en verdad no existe en la ciudad un lugar el cual permita expresarse con total libertad a todos estos jóvenes, que como EL KARIYA su única intención es expresarse y regalar parte de su ser y esencia.

  “Los artistas independientes tenemos que hacer demasiado para poder llegar a ser vistos y apreciados por la sociedad, con más razón si hablamos del arte urbano ya que este va naciendo en Culiacán y aún no logra trascender como en las grandes ciudades”.

En una sociedad como la culichi, considerada tan clasista como en la que vivimos, podríamos jurar que este joven con expansores en el lóbulo izquierdo no es más que un que un vago o cholo como decimos por aquí, el hecho es que tiene una Licenciatura en Diseño y Comunicación Visual, tiene un sinfín de cursos recorridos y comparte con grandes en el área de la pintura del  diseño.

La dotación de aerosol para las largas noches de trazos.
La dotación de aerosol para las largas noches de trazos.

Al notar sus expresiones supe al instante que EL KARIYA no es una persona que solo divaga, me di cuenta que tiene planes y metas y el físico de un hombre rudo se opaca al momento en el que abre su boca y comienza a platicarte,  hasta en mi caso querer experimentar el sentimiento de salir a pintar.

“Trato de nunca dañar un lugar, mi pintura es para mejorar la vista, yo tengo mis reglas, no soy alguien que ande pintando casas o lugares en los cuales pueda afectar, siempre tratando de ser sutil dándole otra cara al grafiti, con responsabilidad de transformar lo visual”.

 

 El arte de cambiar

“Quiero ser pionero de este movimiento sobre todo apoyar a todo joven que tenga ganas de brindar algo, que sienten esa sensación en caminar por la calle y ver una pintura, puede lograr cambiarte el estado de ánimo”, me dice.

Cualquier espacio es propicio para la aventura, aunque después sea borrado.
Cualquier espacio es propicio para la aventura, aunque después sea borrado.

Ya muy entrados en la plática, una lata impaciente juega en mi mano derecha; hay una frase que me quedó marcadísima: “Enséñale a tus ojos a leer gráficos y no solo letras”; qué manera de compartir un gusto por algo, qué hombre tan interesante y tan lleno de vida, pensé, ya que lo busqué con un solo fin: saber por qué el gusto de gastar dinero en latas para rayar paredes que serán pintadas en poco tiempo, si bien les va… pero aprendí que el graffiti artístico es más que un arte urbano efímero.

Decidí correr el riesgo, tomé una lata color rosa para variar y EL KARIYA me dijo: “Tenemos que buscar el lugar indicado donde no afectes y por el contrario saques una buena emoción cuando alguien lo vea”.

Les compartiré que lo primero que se me vino a la mente poner fue “FUY YO” y una carita sonriendo, espero no me delaten.

"Y sí, fuy yo :) ..."
“Y sí, fuy yo 🙂 …”

Al momento y al día de hoy mi admiración y respeto por EL KARIYA crecieron, es ahí donde te das cuenta que detrás de toda persona hay una historia y sobre todo un porque de ella.

Cuando tengan oportunidad de caminar por las calles especiales del Centro miren a su alrededor, tal vez EL KARIYA se muestre presente y les regale como a mí un sentimiento positivo, y esa incógnita de pensar, ¿en qué momento lo hizo?

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