Culiacán Sin.-Las encuestas y su peso o no, en la vida política nacional. Historia de que se remonta a finales de los años Ochenta para alcanzar a partir del sexenio de Carlos Salinas de Gortari un esplendor (por así decirlo) que hoy algunos como influencia en lo que sucede en el entorno político,
La empresa Consulta-Mitofsky, dirigida por el sinaloense Roy Campos, establece en 40 tarjetas ideas y reflexiones que vale la pena considerar, esté o no esté de acuerdo con ellas. Todo queda para su personal reflexión.
La empresa encuestadora cita como reflexión primera que “a los políticos no les molestan las encuestas, de hecho las usan, las analizan y si pueden, las contratan. Lo que generalmente les molesta es que son públicas porque les destruye su discurso y muestra condiciones que no les conviene que se conozcan. Sin las encuestas públicas el político podría mentir con mayor facilidad”.
Una segunda reflexión que hace es: “Hay quien cree que las encuestas sirven para pronosticar un resultado. Los profesionales de la estrategia utilizan lo que opinan los ciudadanos cómo comunicarse con ellos.”
Una tercera reflexión es importante: “Decir un ´no creo en las encuestas´ hay un ´no me gusta el resultado de las encuestas”. Este punto es neurálgico y revela entero una reflexión acerca de cómo es que la mayoría de los políticos en México encaran lo que la gente, el ciudadano, opina de ellos.
Lo que sigue no tiene desperdicio y se refiere a cuando un político difunde encuestas, por ello establece “los políticos usarán todo lo que les conviene y si creen que una encuesta les sirve, la usarán aún la hayan contratado o no”.
Otro apunte que no tiene desperdicio: “dentro de las muchas cosas que no influyen en el ciudadano a la hora de su voto, están las encuestas”. Más claro, ni el agua.
Plantea una seria interrogante para quienes cuestionan la valía de un simple sondeo: “hay analistas que cuestionan que las encuestas influyen en el elector pero al mismo tiempo, dicen que ´deben pronosticar´”. Contradicción al calce.
No adivinan el futuro
Tras sentenciar que las encuestas “no cambian la realidad”, la empresa señala que “cuando una encuesta se publica, ya está en el pasado, el resultado es lo que opinaron no lo que opinarán los ciudadanos”.
Una reflexión que debe considerarse es la que expresa la empresa al decir que “pedir que los cuidamos que los políticos no hagan mal uso de las encuestas es como pedir a los periodistas que cuiden el mal uso que hacen de las noticias”. La analogía cabe, la reflexión también.
Que si “El Financiero” publica una encuesta que pone a Quirino Ordaz 30 puntos encima de sus más cercanos perseguidores, capaz y que aplica lo que dice Consulta Mitofsky “las condiciones en las que se aplica una encuesta no es la misma en las que se vota”. De fondo, hace seis años, el ciudadano engañó a todo mundo: “Vizcarra arriba doce puntos”. Perdió por seis.
Basado en el sentido común, aplica también decir que “publicar una encuesta falsa es absurdo”. Los políticos, en campaña o no, la aplican reiteradamente sin importarle nada.
El trabajo de un político es mantener motivado a su equipo de trabajo y a sus simpatizantes así que “llamar falsas o incorrectas a todas las encuestas que no le favorecen se permite”. Puede parecer válido, así haya rechifla de por medio.
La neutralidad de una encuesta
¿Por qué no reconocer a las encuestas por lo que representan, por lo que sirven y no cuestionar lo que no hacen?, se pregunta la encuestadora, “¿por qué pedirles que hagan pronósticos?”, cuestiona. A lo anterior agrega, “los políticos creen que miden mejor la percepción ciudadana que una encuesta”, poniendo de nuevo el dedo en la llaga.
Tras hablar de la relación de los políticos con las casas encuestadoras, se llega a otro aparente paradigma “lo que refleja la encuesta no es la opinión del encuestador sino de los encuestados”, frase con la cual se cuestiona a políticos que se aferran a creer lo contrario.
“Decir que se pronostica con una encuesta es mentir, quien lo hace es un charlatán y no un encuestador”, frase con la cual se desbarata la idea que precisamente propagan los políticos.
Aplica en Sinaloa citar lo que se dice en una de las reflexiones que se vienen citando: “en una campaña electoral a veces un candidato pierde más tiempo peleándose con los resultados de las encuestas que haciendo lo posible para cambiar esos resultados”.
“Si se hace una encuesta y deliberadamente se trata de obtener respuestas sesgadas se tira el dinero”, a lo que se agrega, “esa descalificación viene generalmente de quien descalifica las encuestas”.
Hacia el final de su primeras reflexiones, una sentencia que aplica donde sea y cuando sea: “saber con certeza quién ganará una elección y más aún, con qué porcentaje lo hará, no es materia de encuestas, Quien lo quiera saber que consulte los horóscopos o los astrólogos porque los encuestadores miden otra cosa”.
Así las cosas, usted ya encontró en LA PARED un primer punto para el análisis que lo que sigue, como siempre, queda a su mejor consideración.
Especial/LA PARED
Nota publicada en el impreso No. 4 de la primer quincena de mayo del 2016 de La Pared.
