“El Chapo” Isidro recibía órdenes de “El Mochomo”: DEA

El clan comandado por Fausto Isidro Meza Flores y sus tíos Pánfilo, Agustín y Salomé Flores Apocada están íntimamente vinculado con Alfredo Beltrán Leyva. “El Chapito” Isidro, según el gobierno de los Estados Unidos, nunca dejó de recibir órdenes de “El Mochomo”. Aunque no explican cómo daba las órdenes, testigos protegidos en manos de la DEA aportaron testimonios de que Meza Flores, en el norte de Sinaloa, tenía la autorización de Beltrán Leyva para operar, y por ello recibía las ganancias. El expediente de extradición de “El Mochomo” cuenta estas historias. 

Martín Durán

Un automóvil Chevrolet Impala color café, con placas de Arizona, llegó a aquel almacén de Centralia, en Washintong, y se estacionó en la vereda.

El agente especial de la DEA Britton Boyd olfateaba de cerca, vigilando a los sospechosos que descendieron del vehículo. Era fines de agosto de 2010, y desde un año la agencia había iniciado sus investigaciones en torno a una red de tráfico de meta y coca en el área de Washintong.

Días más tarde, el 2 de septiembre, Boyd logró la autorización de un juez para catear el Impala. En el vehículo encontró algo de dinero y libros de contabilidad que llevaron a los agentes hasta otra bodega en donde aseguraron 33 paquetes cilíndricos de metanfetamina y cuatro paquetes de cocaína con un peso de cuatro kilogramos.

Para ese entonces, Boyd y su gente ya tenían identificados a los hombres que entraban y salían de estos almacenes. El 6 de septiembre comienzan las intervenciones telefónicas, escuchas que llevarán a la apertura de un caso para el Gran Jurado. Son mexicanos los que hablan, con toda seguridad de la región norte del país, quizá sinaloenses; hablan en un lenguaje críptico que les impide distinguir con claridad de que va el asunto. Hablan de “muchachas”, de los “de 50”, de “chanates”, de intercambiar paquetes por armas, de hacer negocios, bissnes.

Días más tarde se lleva a cabo una redada. Caen al menos dos hombres. Los narcóticos la DEA se queda con ellos. En los interrogatorios emerge el nombre de Beltrán Leyva como una dulce tentación para los federales. Luego sale el apodo de Chapo Isidro, Fausto Isidro, un hombre sumamente violento.

Año 2010. El Mochomo ha peleado en los tribunales mexicanos por conseguir su libertad. Se le acusa en México de portación de arma de fuego y delincuencia organizada. Se ampara. En Culiacán surge la especie de su pronta salida de la cárcel. En Guasave, la organización de El Chapo Isidro da batalla contra el cártel de Sinaloa encabezado por Joaquín Archivaldo Guzmán Loera e Ismael “el Mayo” Zambada,

Después de obtener escuchas telefónicas y tres testigos cooperantes que tuvieron contacto con la organización de los Beltrán Leyva, la DEA decide llevar el caso al fiscal. El pliego acusatorio en contra de El Mochomo se presenta ante la Corte de Distrito de Columbia el 24 de agosto de 2012, dos años después del decomiso del Impala.

En el expediente se advierte que Beltrán Leyva siguió emitiendo órdenes a sus subordinados, concretamente a Fausto Isidro Meza Flores y a sus tíos Agustín, Pánfilo y Salomé Flores Apodaca.

Durante el 2013, Estados Unidos reclama la extradición de El Mochomo para llevarlo al banquillo de los acusados. Éste recurre a los tribunales, pero en octubre de 2014 un colegiado rechaza otorgarle la protección de la justicia federal, y Alfredo es trasladado a la Corte de Columbia. Ahí, se declara inocente.

El caso legal

 

Expediente Extradición El Mochomo by Martín Durán

De acuerdo con el expediente 157/2014, radicado en el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Federal, las pruebas que presentó Estados Unidos en contra de Beltrán Leyva fueron suficientes para otorgar la extradición.

Según la versión vertida en el documento de 440 páginas, El Mochomo se dedicaba desde el 2000 a trasladar cocaína colombiana a Estados Unidos, pues sus hermanos mayores, Arturo y Héctor le encargaron la coordinación de los embarques de droga.

Sin embargo, la DEA tiene antecedentes que desde 1996 El Mochomo ayudaba a sus hermanos en el trasiego de droga desde Sinaloa a Estados Unidos.

Tras su arresto en 2008, que provocó la escisión de la llamada Federación (y con ello una narcoguerra mortal), el Mochomo continuó dando órdenes, en especial al Chapo Isidro.

La información detalla que a pesar de estar en prisión, específicamente en el penal de Puente Grande, Jalisco, Beltrán Leyva se las averiguaba para hacer llegar sus órdenes o autorizaciones. Por supuesto, también recibía las ganancias producto del narcotráfico.

De hecho, el tío del Chapo Isidro, Agustín Flores Apodaca, alias El Bellaco o El Nino, fue detenido en julio de 2012 en Guasave, cuando se encontraba a bordo de una camioneta.

La Policía Federal informó que traía armas, droga y una memoria USB la cual había información que conectaba también a socios, embarques y redes con El Mochomo.

Flores Apodaca se encuentra en proceso de extradición, por el mismo caso que El Mochomo.

La reciente detención de otro tío de Fausto Isidro, Pánfilo Flores Apodaca el pasado 8 de abril en Bamoa, Guasave, también obedece a la orden de extradición que pesa en su contra.

Una vez en manos de la SEIDO, Pánfilo logró ampararse contra el traslado a la Ciudad de México, por lo que su proceso penal quedó en el Juzgado Quinto de Distrito de Los Mochis, y fue internado en el penal de la Felipe Ángeles.

A continuación, se reproducen las declaraciones de tres testigos cooperantes que declararon dentro de la causa penal que le siguen al Mochomo en Washintong, y del cual el Chapito Isidro y sus tíos son parte central.

*El traficante que huyó de Sinaloa

“Soy ciudadano mexicano pero actualmente resido en Estados Unidos. En 2005 me metí al narcotráfico en mi país. Ahí conocí a los hermanos Beltrán Leyva y me llegué a familiarizar con los miembros de la organización, incluso con los hermanos Flores y su sobrino Fausto Isidro Meza Flores.

“Al principio me reclutaron para ayudar en el transporte de cocaína, en especial en lanchas rápidas que salían de las playas de Nayarit para encontrar a los grandes buques en mar abierto que venían de Colombia. Cada cargamento pesaba entre los 3500 y 7000 mil kilos de coca pura.

“Además también me ocupaba de descargar y almacenar la droga. En 2005 conocí personalmente a Alfredo Beltrán Leyva cuando esperábamos una de las lanchas.

“En mi primer año trabajando para los hermanos logré pasar tres cargamentos a Estados Unidos con un peso total de 2 mil 100 kilogramos, y un año más me hizo acreedor a un ascenso dentro del clan, y fue cuando me pusieron en el departamento de comunicaciones. Era el encargado de la comunicación entre las lanchas y los barcos colombianos en alta mar.

“Un tiempo más en el cártel me llevó a ganarme la confianza de los jefes, y fue así que llegué a ser el segundo al mando del jefe de plaza de Culiacán. Conocí a los más importantes capos de Sinaloa, y fue en aquellos años que supe de Fausto Isidro Meza Flores. Entonces era una joven promesa en la organización.

“No nada más a Fausto Isidro conocí, también a sus tíos y al resto de la organización que comandaba los hermanos, cuando aún no había guerra.

“En 2010 me reuní varias veces con los Flores para hablar de negocios, hablamos de vender meta y coca en Estados Unidos, de comprar armas y parque.

“Entiendo que El Mochomo fue capturado en 2008, cuando yo era asistente del jefe de la plaza. Que desde entonces comenzó la guerra y Fausto Isidro y su gente compraron armas para las batallas. Yo estaba en Culiacán cuando Fausto Isidro mandó gatilleros para presentar batalla. Yo fui el que recibí a esos pistoleros. Entendí que Fausto Isidro se había quedado en un lugar importante, porque la orden de iniciar una guerra no era por sí solo. La escalada de violencia  nos puso a todos en jaque, por lo que a inicios de 2010 decidí mudarme a Estados Unidos.

“En Arizona me contacté con un miembro de la organización, quien me dijo que los Flores y su sobrino, por órdenes de Alfredo, intentaban armar una red de distribución hacia Washintong. Intentó reclutarme para ayudar en la distribución de meta, mariguana y cocaína. No obstante, me dijo que si traicionaba a los Beltrán lo pagaría con mi vida. Además, me confesó que él era el asesino del que transportaba la droga en camiones. Me vi obligado a rehusar su oferta de ser representante de la organización en Seattle. Después de agradecerle me marché.

“Tiempo después, el 2 de septiembre de 2010, un traficante se me acercó y me dijo que si lo podía proveer de cocaína y meta, por lo que de nuevo acudí con mi contacto en Arizona. Él aceptó reunirse con nosotros en Phoenix y le prometió 30 libras de metanfetamina y 5 de cocaína. Sin embargo, el negocio nunca se concretó, después de la reunión el supuesto comprador desapareció y su teléfono se desconectó.

“Han puesto ante mí conversaciones telefónicas grabadas. Sé lo que dicen y estoy dispuesto a declararlo, no sin antes decir que no quiero revelar mi identidad por temor a que Fausto Isidro me mate a mí o a mi familia.

*El comerciante y agricultor secuestrado

“Mi nombre no lo voy a revelar. Basta decir que durante 25 años trabajé en la agricultura en Sinaloa. En los rumbos del norte del estado conocí a los hermanos Flores Apodaca y a su sobrino Fausto Isidro Meza Flores, a quien le decían el Chapito Isidro.

“Fue por ellos que supe que Alfredo Beltrán Leyva recibía parte de las ganancias de la droga que traficaba la organización, a pesar de que se encontraba encarcelado.

“En abril de 2011 un amigo mío se comunicó conmigo para que hablar con Fausto Isidro, pues le quería proponer un prometedor negocio de drogas. Al poco él mismo pasó por mí  a mi negocio comercial. En la reunión accedió tratar con mi amigo, aunque a él lo escuchamos por el teléfono.

“A los días la gente del Chapo Isidro comenzó a llamarme porque de verdad les interesó el negocio de drogas, y fue así como una vez me fui con ellos en una camioneta blindada. Meza Flores siempre iba en vehículo blindado con guardaespaldas armados y otras unidades que le daban seguridad.

“Mi función era al margen. Yo nada más me encargaba de pasarle el teléfono de mi amigo transportista para que Fausto Isidro hablara con él. Después de varias reuniones de este tipo, supe que Alfredo Beltrán Leyva autorizó para que los hermanos Flores Apodaca y su sobrino el Chapito se ocuparan del negocio.

“El trato era transportar 2800 kilos de mariguana por el paso de Nogales para distribuirlos en Estados Unidos. Antes de entregar la mercancía, Fausto Isidro me citó en un restaurante de la ciudad para platicar conmigo. Había dentro del lugar ocho guardaespaldas armados y afuera del local había como 15 camionetas con gatilleros. Era su círculo de seguridad.

“Al final cerramos el acuerdo, y días más tarde se volvió a comunicar conmigo para una última reunión antes de entregar el cargamento. Pasó por mí a mi domicilio, y me llevó al este de Nío, en Guasave, en una finca rodeada de monte en donde había por lo menos 300 gatilleros muy bien armados con rifles automáticos, granadas y lanza granadas.

“Era mayo de 2011. Supe que días atrás habían arrestado al jefe de la plaza de Los Mochis, Geovanny Lizárraga Ontiveros, y el resto de los jefes de célula se encontraban ahí para determinar cómo iban a reaccionar ante la detención.

“Después me atendió a mí. Por fin autorizó la entrega y tras el pacto me dejaron ir de la reunión.

“Los 2800 kilos fueron despachados hacia Nogales, pero algo pasó y mi amigo no pudo pasar el cargamento. El 10 de junio la carga cayó en manos del Ejército. La droga ya tenía 30 días estacionada en la frontera sin ser pasada. Con el decomiso se fueron las ilusiones.

“La deuda entonces se la quisieron cobrar a mi amigo, pero éste desapareció de la faz de la tierra, por lo que el Chapito y su gente acudió a mi casa. Yo era dueño de algunas propiedades y de un negocio comercial en Guasave, así que él decidió que yo sería el que saldaría la deuda.

“Me fui a quejar con sus tíos por este atropello, pues yo nada tenía que ver con el negocio de las drogas, solo fui un mensajero entre mi amigo y el Chapito, pero ellos no lo entendieron así. Tenía que pagar y para eso intentaron apoderarse de mi negocio y mis propiedades.

“En octubre de 2011 el Chapito mandó a sus matones a mi casa y me secuestraron. Fueron los 19 días más largos de mi vida. Me trasladaron con los ojos vendados a un campamento, creo que en el monte de Sinaloa de Leyva.

“Ahí en esa parcela del infierno vi los cuerpos de jóvenes torturados y sacrificados inútilmente en una guerra de la que yo creía que no formaba parte.

“Los cuerpos yacían en el campamento, nadie se preocupaba por deshacerse de ellos. A otros hombres que aún los mantenían cautivos les habían roto las piernas para impedir que se escaparan entre los montes del valle. Pensé, con desesperanza, que ese sería mi destino.

“Finalmente mi familia logró reunir 200 mil dólares y algunas propiedades. En cuanto me dejaron ir, marché a Estados Unidos.

“Me han enseñado unas fotos y reconozco plenamente a Fausto Isidro, el hombre con el que mantuve las conversaciones para el traslado de los 2800 kilos de droga. También estuve presente cuando hablaba por teléfono con una persona que no reconocí, pero escuché cuando el Chapito decía que las órdenes venían el Alfredo Beltrán, porque ellos le seguían siendo leales.

“Por todo esto temo a revelar mi identidad, pero afirmo que todo lo que describí anteriormente es verdad.

*El colombiano que se mexicanizó

“Yo nací en Colombia, pero decir una fecha sería tanto como delatarme. Me he convertido en testigo y lo que a continuación declararé son hechos que pasaron. Lo dijo bajo pena de cometer perjurio.

“En 2011 me declaré culpable en un tribunal federal  por el cargo de asociación ilícita con fines de importar cocaína a Estados Unidos. Un juez me sentenció a X cantidad de años.

“Empecé a trabajar en el negocio en 1980 en Buga, Colombia. Mi jefe allá me mandó a estudiar aviónica (sic) para mejorar el traslado de la coca por vía aérea.

“En 1991 logré enviar cargamentos de 600 kilogramos por cada avión a Sinaloa. Un día se nos estrelló un avión, por lo que mi jefe me envío con nuestros homólogos mexicanos para hablar con ellos y que mejoraran su infraestructura para los traslados más eficientes. Así fue como empecé a trabajar del lado mexicano.

“Así conocí a uno de los jefes de Sinaloa. Me mandó para Ciudad Obregón para recibir traslados de coca vía aérea. Me convertí experto en hacer pistas clandestinas donde aterrizaran nuestras aeronaves repletas de mercancía. De 1991 a 1999 trabajé para el mismo capo.

“Luego en el año 2000 cambié de patrón hasta en que el 2005 lo asesinaron. En ese tiempo yo me había alejado de los aviones, y me dedicaba a coordinar las entregas de mercancía en alta mar, en donde los colombianos se encontraban con los mexicanos.

“Cada embarque venía bien guardado en buques pesqueros. Nos llegaban entre 6000 y 4500 kilogramos. A veces, mis paisanos usaban lanchas rápidas y entonces eran alrededor de 1300 kilos. Recibía de comisión entre el 15 y 13 por ciento del polvo blanco a cambio del papel que desempeñaba.

“De verdad era bueno. Me daban billetes de 20 ó de 100 dólares, pero otros miembros de la organización me daban billetes para convertirlos todos en puros de 100.

“Como dejé establecido a mi jefe lo mataron en 2005, así que me mandó llamar Arturo Beltrán Leyva y me dijo que desde ahora trabajaría para él, y que si rehusaba me asesinaría.

“Arturo me mandó con su hermano Alfredo, pues se encargaba de recibir los cargamentos desde Colombia. En 2008 se perdieron diversas cargas y decomisaron otras frente a las costas del Ecuador. Siempre he sabido que Alfredo opera desde prisión, aunque ya no estén sus hermanos.

*    *    *

Transcripción de escucha telefónica entre socios del Chapo Isidro y El Mochomo sobre compra de armas

-Adelante, adelante, pariente.

-Eah, dele pariente.

-Cómo anda la cosa por allá.

-Bien, pariente.

-¿Todo bien por ahí?

-Todo bien… Hay una ofertilla ahí de unos chanates.

-Ándele, cómo es el rollo. ¿Qué número trae?

-Trae de cincuenta.

-¿De cuáles con esas? ¿Son cincuenta de allá? ¿Los grandes, cada uno o qué?

-Los están dando como a 30 por ahí, pero son automáticos.

-Ah, órale, órale, son de esas otras cositas a toma madre, de 50 caballos. ¿Igual es 30 bolas cada uno?

-Sí, pero son nuevo, nuevos.

-Ah, órale y ¿esos son automático como de banda? ¿Cómo hidráulicos?

-Así, así, son de los que corren con nomás aplastarle, así son.

-Chingaos, cuántos trae.

-No pues los que ocupen dice el bato.

-Ándele, deme chancita y orita le regreso la llamada.

Fin de conversación.

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