México, DF.-Instalado en su nuevo departamento, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” camina diez cuadras hasta llegar a Palacio de Gobierno donde hoy cumple un mes en su puesto de Gobernador: “Siempre me ha gustado caminar, siempre lo hice, siempre lo he hecho; no lo estoy haciendo como una estrategia de marketing, he caminado toda mi vida”.
Contento e ilusionado con su nueva responsabilidad, “El Bronco” ha roto esquemas en el tradicional quehacer político. Por ejemplo, cuando tiene prisa por llegar a su oficina, en lugar de trasladarse con sus escoltas abriendo paso y saltándose los semáforos en rojo, prefiere montar su moto tipo chopper TC250 Italika que alcanza una velocidad máxima de 118 kilómetros por hora: “Así ahorramos gasolina y tiempo”.
En estos días ha cambiado a su querido caballo “Tornado” por la “Italikabronca” que le costó 40 mil pesos en abonos: “Estoy aprendiendo a manejarla. Es menos contaminante”.
Su familia se adapta al nuevo estilo de vida. De su casa en García se han trasladado a vivir al edificio La Capital, ubicado en Washington, Félix U. Gómez y Héroes del 47 en el área del Paseo Santa Lucía en Monterrey: “Lo estoy rentando con opción a compra, pero como le gustó a Valentina, pues de una vez lo compro. Le gustó porque hay un Oxxo, mis hijos nunca iban a la tienda en García. También porque están los Helados Sultana y a Alex le emocionó”.
Añade: “Voy a vender unos terrenos, los que dijo Televisa que valían 20 millones, los puse en venta. De hecho ahorita ya estoy negociando quien me los compre. Es cambiar un patrimonio por otro”.
En las noches, cuando llega temprano, aprovecha y sale a caminar al Paseo Santa Lucía con Emiliano o Victoria: “Aquí puedo aventar piedras al río. Siempre me ha gustado el barrio del centro para vivir. Hay muy pocos vecinos, muy poco tráfico. Y vivo aquí para dar un ejemplo de rescatar el centro”.
¿RUMBO AL 2018?
Jaime Rodríguez aún no calienta la silla de Gobernador –esa que usaba Rodrigo Medina y sustituyó por una que le regalaron porque la otra “enferma de egolatría”– pero la carrera presidencial rumbo al 2018 se le presenta como una oportunidad: “Yo tenía dos puntos porcentuales cuando inicié la campaña en Nuevo León. Hoy dicen las encuestas nacionales que tengo ocho. Fíjate, sin hacer nada. No quiero predecir, porque no se si amanezca mañana”.
–La foto que fue publicada en SinEmbargo, donde aparece usted en la cabalgata bendecido por el sacerdote Alejandro Solalinde, es la imagen de la carrera por el 2018… ¿Ha empezado esa carrera?
–Sí.
–Se viene una guerra complicada, hay gente que lo ve como una amenaza. Ya están surgiendo los candidatos del 2018…
–Yo no soy candidato, ni quiero serlo. Pero si la gente se enterca y dice que yo juegue, jugaré. No es una decisión mía. Yo ahorita estoy pensando en hacer el mejor gobierno del Estado. No me distraen esas cosas. Me da hueva pensar en el 2018, me da flojera. Me divierto con Andrés Manuel o con quien hable mal de mí, pero no me conocen. La gente de Nuevo León sí me conoce.
–Si usted lo hace bien en Nuevo León, será bueno para su carrera política…
–Los políticos andan cuidando su carrera y no cuidan a su pueblo. Yo no estoy cuidando mi carrera, eso no importa. No es interesante mi carrera: es importante lo que tenemos que hacer en Nuevo León.
–En el 2018 habrá una gran cantidad de electores jóvenes. ¿Siente que esa puede ser una ventaja, porque usted ha sabido conectar muy bien con los jóvenes a comparación de otros candidatos que se perfilan para el 2018?
–Va haber casi 7 millones de mexicanos votantes por primera vez. Hay una emoción de los chavos conmigo. Lo se. Por eso es el temor de Andrés Manuel López Obrador. Ellos tienen ganas e ilusiones de que haya un gobierno diferente. Ayer en mi oficina había 100 jóvenes de la UVM [Universidad del Valle de México]. Por primera vez en Nuevo León se abre el Palacio. Todas las puertas están abiertas. Los jóvenes fueron sin cita y pasaron. Nunca en su vida creyeron que podían conocer el despacho del Gobernador. En México poca gente, muy poca gente conoce el despacho del Presidente.
Fuente: Sinembargo.mx