Si me voy, sonrían
(Poema)
Por Gabriela Camacho
Si me voy, sonrían. No quisiera lamentos ese día porque ya los tuve en toda una vida.
No quiero caras tristes porque quiero que disfruten cada segundo de lo que les queda a ustedes aquí.
No quiero flores porque no las podré poner en un jarrón como cuando ustedes me las regalaban y me hacían feliz. Mejor planten árboles y muchos, demos vida que es lo más bonito que hay y verlos crecer te llenará de felicidad.
No compres coronas, esos 500 o mil pesos dónalos o regálalos a alguien que necesite comer o necesite ropa, tenga alguna dificultad o incluso quédatelos si lo necesitas. Yo no la necesito.
Si no tienen ganas, no vayan al funeral porque es deprimente y triste, además no te puedes reír y si lo haces te ven mal. Me pasaba siempre por los nervios, no por burla y sentía incomodidad.
El dolor siempre se vive a parte, uno llora solo, uno se desgarra solo y sin evidencias así que si no quieres no vayas. Lo que ya has dado en mi trayecto, eso me queda y eso me llevo.
Agradecida estoy porque sé que lo diste todo y supiste estar, supiste comprenderme, abrazarme, valorarme, perdonarme, amarme, aceptarme, regañarme y todo lo valioso que podemos hacer con un ser humano para que se transforme. Gracias por transformarme.
Tu valía me la llevo, la guardo en el alma. Tu amor en mi corazón que ya no late, pero sé que seguirá siendo un sentimiento.
Haz una fiesta, quiero que rías, quiero que recuerdes mis momentos felices y los tristes si quieres, pero siempre disfrutando cada segundo porque no sabemos nunca cuánto nos queda.
Baila solo o en compañía, pero baila. Es tan reparador y tan pleno hacer eso que te activa y cautiva. Así que baila.
Perdona, porque uno se va queriendo haber dicho tantas cosas y desde acá ya no hay voz, solo pensamientos. Perdona y pide perdón porque no querrás venirte con esa carga.
No hagas caso de guardar momentos de luto, tú pon música y a todo volumen. Que se escuche que sigues vivo o viva hasta que explote la bocina. Nada con más satisfacción para recordarte que sientes, escuchas y sigues ahí abajo. Pero por favor me pones una de las mías, ya sabes cuáles son.
Si quieren hablar de mí tienen mi permiso, lo malo, lo bueno, lo excelente, lo turbio. Los sabré escuchar y comprenderé sus mentes. Si me van a extrañar que sea por lo contundente, aunque no haya sido nada grande sé que pude llegar a marcar hasta las entrañas de la gente. Me conocía muy bien y mis palabras o las cosas que hice siempre fueron con tantas ganas, nada menos.
No me recuerden con lástima. Es el peor sentimiento. Si intentas si quiera sentir eso por cualquiera al lado tuyo, haz algo para modificarlo. Ayúdalo, amalo, apóyalo, abrázalo, pero jamás sientas lástima. Eso es lo más malo que puedes sentir por un ser humano.
Si me recuerdas, piensa en la luz porque sé que me hará falta. Nunca somos lo suficientemente buenos como para no necesitarla cuando uno se va.
Si me voy déjame libre, como siempre quise serlo y batallé hasta conseguirlo. Porque los únicos demonios son nuestros pensamientos y chingan tanto que te hacen esclavo, esos son los que te atan. Así que déjame libre.
Si puedes por favor salva a un alma, salva a un animal, cuida el agua y planta muchos árboles.
Si me voy, sonríe. Ahí radica tu luz y es la que necesito para alcanzar mi paz y es la misma que me la dio cuando estaba ahí contigo.