Culiacán, Sin.- El apellido pesa en Sinaloa desde hace décadas, pero este martes resonó a miles de kilómetros, en la sala de la jueza Joan M. Azrack en Brooklyn.
Vicente Carrillo Fuentes, uno de los pilares de la dinastía que revolucionó el mapa del narcotráfico desde el poblado de Guamuchilillo, en Navolato, volvió a frenar el reloj de la justicia estadounidense.
Llevaba casi un año y medio encerrado en una celda neoyorquina cuando aceptó, sin rodeos, congelar su derecho a un juicio rápido para darle 90 días más de margen a los abogados que negocian su destino tras bambalinas.
Para entender lo que se está jugando en esa corte no hace falta ir muy lejos; basta con mirar hacia atrás.
Cuando su hermano Amado, “El Señor de los Cielos”, murió en aquel quirófano de la Ciudad de México en 1997, fue Vicente quien tuvo que agarrar las riendas del Cártel de Juárez.
Formado al igual que Amado bajo la sombra de su tío Ernesto “Don Neto” Fonseca, “El Viceroy” prefirió siempre el perfil bajo. Sin la extravagancia de las flotillas aéreas de su hermano, administró el negocio en la frontera con mano dura durante más de una década, hasta que cayó en Torreón allá por 2014.
Ahora, con más de 40 cargos a las espaldas —que van desde el tráfico masivo de cocaína hasta lavado de dinero—, la estrategia de la defensa es clara: evitar a toda costa sentarse frente a un jurado que lo condene a morir en prisión.
Estos tres meses extra le dan espacio a la fiscalía y a sus abogados para pulir un acuerdo de culpabilidad o una declaración pactada. Si la firma se da, Estados Unidos obtendría información clave sobre tres décadas de historia del narcotráfico en el norte del país.
Si no hay trato al terminar el plazo, la corte no tendrá más remedio que poner fecha para abrir el juicio contra el heredero de los Carrillo Fuentes.
Redacción/LaPared
