Mazatlán, Sin.- La cacería terminó cerca del mar. Durante semanas, agentes del Centro Nacional de Inteligencia, marinos y personal de la Fiscalía General de la República se movieron en silencio por el puerto hasta que tuvieron acorralado a uno de los hombres que le administraba las cuentas a la gente de Los Chapitos.
Buscaban a Ricardo Ozuna Tirado. En las calles y en los reportes policiales lo conocen simplemente como “El Tío”. Para la estructura de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, este sujeto funcionaba como un engrane clave en el nivel medio del grupo: movía el dinero desde La Cruz de Elota hasta Mazatlán, compraba insumos, pagaba nóminas operativas y lavaba las ganancias del tráfico de drogas hacia el norte.
Esa posición en la contabilidad criminal terminó por ponerlo en la mira tanto del Gabinete de Seguridad como de la DEA.
Cuando las unidades tácticas irrumpieron en los dos inmuebles que la célula usaba como refugio, nadie alcanzó a desenfundar. En la primera finca cayó “El Tío” y junto a él capturaron a Alejandro Coronel Reyes Junior, un ciudadano con pasaporte estadounidense.
En las mismas habitaciones cayeron Marcelo Eduardo Mendoza Ramírez, José Manuel Félix Covarrubias, Jano Alonso López Ruiz y José Manuel Sosa Carrasco.
Salvo Ozuna Tirado, el resto del grupo no aparecía en los registros delictivos ni tenía fichas abiertas ante los jueces. Las autoridades sostienen que eran parte de su escolta personal y apoyo logístico: gente encargada de vigilar la carretera entre Elota y el puerto, cuidar los inmuebles y mover las bolsas con efectivo que generaba la plaza.
Adentro de las dos casas, los peritos contaron casi 100 mil dólares en efectivo, decomisaron dos armas de fuego con sus cargadores llenos, empaques con droga listos para venderse, dos vehículos y varios teléfonos celulares con computadoras portátiles.
El grupo completo y lo que les aseguraron terminaron en las oficinas de la FGR.
Mientras los peritos analizan las pistolas para ver si tienen relación con ejecuciones recientes en la zona sur del estado, la Cancillería y las agencias norteamericanas cruzan datos para ver la situación legal del ciudadano estadounidense.
La caída del “Tío” no fue casualidad. Se da en medio de una racha de golpes federales que le han quitado piezas a Los Chapitos en esta parte de Sinaloa. En Mazatlán ya había caído Gabriel Nicolás Martínez Larios, “El Gabito” o “El 80”, quien controlaba la zona hacia Rosario y Escuinapa.
Por esos mismos días amarraron en Escuinapa a Misael “N”, “El Güero Pin”, a quien ubicaban como jefe de plaza, y en los mismos patrullajes agarraron a Rogelio “N”, “El Gato”, dedicado a fabricar los explosivos del grupo. Con esta última detención, la red de mandos medios que sostenía la operación en el sur del estado volvió a quedar fracturada.
Redacción/LaPared