Culiacán: las cosas van de mal en peor en seguridad pública

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Vigilantes

Por Manuel Aceves

En Culiacán, capital sinaloense, las cosas van de mal en peor en materia de seguridad y la mayor evidencia circula en redes sociales a través de vídeos captados por cámaras de circuito cerrado en los que se aprecia el cinismo con el que algunos delincuentes operan a plena luz del día.

La colonia Guadalupe es uno de los puntos de la ciudad convertido en foco rojo, se trata de un sector que vendría a ser una especie de Lomas del Pedregal en versión chiquita para los culiacanenses, un punto habitado por gente mayor y unos cuantos jóvenes más o menos adinerados que hasta hace algunos meses habían llevado una vida tranquila.

Pero como dice José José en su canción: “todo se terminó”. Toda esa paz y tranquilidad se esfumó cuando los ladrones comenzaron a ver potencial en este sector e iniciaron una ola de robos y asaltos tanto en negocios como en casa habitación.

Los afectados no tardaron en responder y conformaron una red vecinal para “cazar” ladrones como si fuera una partida de gotcha. Algunos se hicieron de armas legalmente y a la fecha suman un aproximado de 15 maleantes detenidos por cuenta propia: amarrados y golpeados en algunos casos.

La historia no para ahí: a raíz de esta situación, otros vecinos del sector han manifestado públicamente la idea de adquirir armamento y aseguran que de sorprender criminales hallando su propiedad no dudarán en disparar.

¿Será este el inició de autodefensas urbanas en Culiacán?

En recientes días los habitantes de ese sector salieron a las calles y colocaron una manta en la que se lee: Advertencia, colonia vigilada, vecinos unidos contra la delincuencia, cuídate si te agarramos. En el fraccionamiento popular Cedros de Culiacán también ocurre algo similar: los vecinos se están organizando y advierten que no le darán tregua a las ratas de dos patas.

Lo mismo ocurrió en meses recientes en el sector clase mediero Valle Alto, donde incluso se cometieron abusos sexuales durante los asaltos.

“A la gente nos vale madre si la policía decomiso una montaña de perico o un bosque de mariguana. Lo que nos pega en la madre es que nos roben el carro, que se metan a nuestras casas, que te violen a tu hija, nos duele un chingo que nos toquen el patrimonio que con tanto esfuerzo hemos construido. Ahí es donde debe estar la autoridad”, mencionó un vecino afectado durante una entrevista con un medio de comunicación local.

Aunque a partir de este martes las autoridades desplegaron operativos disuasivos en distintos puntos de la capital sinaloense, los ciudadanos coinciden en que se tardaron demasiado, fueron omisos y además permisivos.

Sin ser un experto en seguridad podría adelantar que este tipo de acciones generan un efecto cucaracha, los grupos delincuenciales terminarán moviéndose hacía otros puntos y cometiendo sus atracos a diestra y siniestra, mientras que los escasos policías que tiene la capital sinaloense gastan gasolina en busca de quienes ya no están.

¿Dónde está la inteligencia? ¿Dónde está el trabajo coordinado con la Policía Investigadora? No se ve por ningún lado.

Lamentablemente los trabajos de policía encubierta son algo que los elementos en Sinaloa prácticamente solo ven cuando salen de turno y disfrutan de series gringas en la comodidad de sus casas.

La falta de resultados contundentes está obligando a la gente de bien a pensar mal, está provocando la creación de autodefensas urbanas que ante la falta de confianza en sus autoridades advierte que buscarán proteger a sus familias por sus propios medios.

Aguas, de no hacer algo, esto podría convertirse en un baño de sangre.

 

Manuelacevescanal08@gmail.com

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