Breve Intervalo
(Columna)
Por Rafael Báez
Desafortunadamente, la información y desinformación del coronavirus tanto por parte de los gobiernos federal, estatal y municipal, así como los medios escritos y electrónicos, tienen aterrorizados a la mayoría de los habitantes del territorio nacional por las consecuencias ya conocida por todos; muerte, pobreza e inseguridad… y lo que sigue. Por supuesto que se debe de informar porque lo que está en peligro es la vida, pero informar con profesionalismo como la gran mayoría lo hace y dejar por un lado el amarillismo.
Desgraciadamente todavía hay gente que no entiende los alcances de esta pandemia porque algún miembro de su familia todavía no están en la lista negra de los que ya se fueron, la verdad es una pena que piensen y actúen como si nada estuviera pasando, pero la mayor parte de los insensibles son los jóvenes, que no entienden o no les cae el veinte que este asunto es extremadamente mortal, otros no salen, pero se reúnen en pequeños grupos en sus casas para platicar, tomar o divertirse, los padres advirtiéndoles que no hagan esto, que primero hay que seguir la indicaciones de las autoridades… y que sucede con estas advertencias;
Los hijos se enojan, dicen que los padres se pasan; que siempre es lo mismo, que en la primera oportunidad van a buscar la manera de independizarse para ya no aguantar a los viejos; que ellos ya vivieron su vida y los tiempos no son los mismos de antes; que están amargados; que nada más se llevan fregando para estarlos molestando; que los padres son muy exagerados; que lo bueno en las fiestas empieza después de que termina la misma y empieza el “After Party” (de las dos de la mañana y hasta que el cuerpo aguante); que tienen derecho de vivir su vida como ellos quieran, además hay quienes dicen que el virus no existe, que es una invención del Gobierno …y puedo seguir adelante con un montón de comentarios más y el espacio no me va a alcanzar para escribir…en fin, que Dios los cuide.
Finalmente, el peligro es el mismo, pero ahora doble (Inseguridad y COVID-19). La pandemia no avisa, llega, contagia y ahí empiezan las lamentaciones y las consecuencias, YA PARA QUÉ. No hay remedio, es el final de una vida o de varias vidas de la misma familia. Todo esto por no hacer valer la autoridad en casa y por doblegarse ante los caprichos y chantajes de los hijos. Dicho de otra manera, por no aplicar mano dura.
Pero también hay otros casos que son diferentes; los trabajadores que tuvieron que presentarse a laborar por la insensibilidad del patrón, porque les vale la vida de sus empleados, cuando muchos de ellos pueden trabajar desde sus casas, lo único que cambia nada más es el lugar y sus actividades las realizan sin afectar a la empresa o negocio. Es más, que cuando menos los protegieran en estos tiempos de crisis a quienes no tienen vehículo y comisionar a un empleado para que los llevara y regresara a sus casas, nada más como un acto de humanidad. Cabe aclarar que no todos los patrones son iguales, hay muchos muy humanitarios que en verdad han actuado con mucha responsabilidad, para ellos desde esta columna mi más grande admiración.
Por otro lado, existen casos en que los patrones y empresarios enviaron a sus casas a sus empleados pero sin goce de sueldo y algunos hasta fueron despedidos, con la promesa de que cuando la autoridad sanitaria levante de manera definitiva las normas que se establecieron de quedarse en casa y finalizada la pandemia, podrían regresar nuevamente a sus anteriores empleos, no en todos los casos se va a aplicar esta medida, porque se vienen tiempos muy difíciles para los empresarios, ya que el objetivo será levantar sus negocios debido a las grandes pérdidas que padecieron por el cierre de sus negocios.
Por otra parte, ante la omisión de las indicaciones de Protección Civil, del cierre total de los negocios con actividad No Esencial, algunos empresarios se hicieron acreedores a multas y clausuras, además del incumplimiento de las medidas requeridas cómo entrega de gafetes a sus empleados donde se compruebe ante los medios policiacos cuando las personas son requeridas por estos mandos solicitando el gafete o una carta donde se demuestre que andan en la vìa pública debido a que están realizando labores de sus respectivas áreas de trabajo o que se dirigen a estos.
No podían faltar los malos elementos de las distintas corporaciones policiacas que se han aprovechado de esta lamentable situación, además de extralimitarse en sus funciones en los retenes y revisiones esporádicas en diferentes puntos de la ciudad. La verdad es una pena. El problema de esto es que “por unos la llevan todos”, pero afortunadamente la mayoría de ellos “se han puesto las pilas y su actuar es el correcto, exponiéndose a un contagio como los doctores, enfermeras y personal administrativo de los diferentes hospitales”. Bien por ellos.
Pero lo más lamentable es la situación actual de miles de familias que ya no cuentan con recursos para el sostenimiento de sus familias porque se les agotaron ya los recursos “y el colchoncito para la compra de alimentos”. Qué lástima que Gobierno “se haga de la vista gorda” ante esta situación y que tuviera un plan emergente para apoyar con préstamos inmediatos y oportunos a todos los trabajadores sin excepción de sectores, para seguir subsistiendo ante esta situación que pareciera apenas empieza y según comentan, proseguirá en mayo y junio. ¿Qué va a pasar? ¿Se va a incrementar la delincuencia? porque estas personas también tienen familia, incluso la gente de bien pudieran delinquir con tal de seguir llevando sustento a sus hogares, esta es una realidad que bien se pudiera evitar.
En cuanto a los miserables ataques de los que han sido objeto los médicos y enfermeras por parte de gente sin escrúpulos, es inaudito y hasta imposible de creer, pero es una realidad, como es posible que quienes todos los días y poniendo en riesgo su vida sin ningún incentivo más que el actuar con su deber, sean cobardemente agredidos por escoria de la sociedad, qué en lugar de agradecerles, actúen como cavernarios. Es muy lamentable esta situación. Ellos no tienen la culpa de lo que está pasando, ni aquí ni en ninguna parte del mundo y el ejemplo ahí está presente ¿Cuántos médicos, enfermeras, administrativos del IMSS, ISSSTE, hospitales, han dado su vida por la de otros?… ese es el agradecimiento; golpearlos, vejarlos, apedrearlos, no dejarlos que se suban a un camión, a un taxi, a un Uber. Es verdad, la situación por la que se está pasando es catastrófica y mortal, pero ellos no tienen la culpa de lo que está pasando, que barbaridad. Ojalá se tome conciencia en esto.
Que Dios nos proteja a todos porque todavía falta lo peor, cuídense, sigan las indicaciones que las autoridades en la materia han recomendado, primero hay que salir de esta situación y ya luego se verá que hacer y empezar con el recuento de los daños y levantarnos como siempre lo hemos hecho. Bendiciones a todos.