Culiacán, Sin.- La aparente tregua de las cifras fue un espejismo. Aunque las ejecuciones bajaron frente a las ocho del martes, este miércoles demostró que la violencia en Culiacán no cesa, solo se dispersa.
La jornada cerró con un saldo de cinco personas sin vida y cuatro heridas en un mapa de fuego que tocó desde canchas infantiles hasta a la Guardia Nacional.
La mañana inició con estruendo mediático: el arresto en Aguaruto de Omar Chávez, hijo del gran campeón mexicano, presuntamente por violencia intrafamiliar, aunque bajo un cerrado hermetismo oficial. Casi en paralelo, el horror madrugaba en el kilómetro 28 de la México 15 con el hallazgo de un hombre golpeado y atado del cuello con un lazo amarillo.


Por la tarde, el terror rozó lo inocente en el sector Las Torres. Unas ráfagas obligaron a niños futbolistas a tirarse pecho a tierra sobre el césped en pleno entrenamiento. Al caer el sol, la lista de ausencias sumó la privación de la libertad de José María Sosa, de 30 años, en Pradera Dorada.


Minutos después, en una hamburguesería de Aguaruto, sujetos armados balearon de forma directa a dos agentes de la Guardia Nacional División Caminos, dejando además a dos civiles heridos.
El cerrojazo ocurrió al norte, en Jesús María. Una persecución de la SSPC contra civiles armados terminó con una camioneta volcada en un barranco e incendiada entre Las Higueritas y La Anona. Tras sofocar el fuego, bomberos rescataron dos cuerpos completamente calcinados. Una jornada violenta que cubrió de punta a punta el municipio.
Foto temática
Por Redacción/LaPared

