Hijo Pródigo de Escuinapa, salvador de empresas, galardonado por FBI y premiado con la jubilación
Dos indicadores echan por la borda el mito que el gobierno de Mario López Valdez intentó construir en torno a la figura del “superpolicía” Jesús Antonio Aguilar Íñiguez, mejor conocido como “Chuy Toño”: 1) la evaluación de él mismo y a la plantilla de agentes de la Policía Ministerial del Estado fue un rotundo un fracaso a nivel nacional, y 2) los delitos de alto impacto como secuestro, robo de vehículo y homicidios dolosos fueron a la alza en todo el sexenio… pero al final, Malova premiará al “hijo pródigo de Escuinapa” con una jubilación de casi 50 mil pesos mensuales.
Martín Durán
En los casi seis años al frente de la Policía Ministerial del Estado, con poder incluso para mandar en el resto de las policías locales al ejercer un “mando único” de facto, Jesús Antonio Aguilar Íñiguez fue incapaz de aprobar los exámenes de control de confianza aplicados por el gobierno federal, y además arrastró a su corporación a convertirse en la peor evaluada del país, de acuerdo con el último reporte del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
En el informe del SNSP –difundido por el diario El País- se advierte que los agentes de la Procuraduría General de Justicia, de la que depende la Ministerial, resultaron reprobados por el orden del 55 por ciento de un universo de mil 192 elementos, lo que convierte a la corporación dirigida por “el hijo pródigo de Escuinapa” en la peor evaluada de la República, incluso por encima del resto de las otras que incluyen a las estatales preventivas, de reinserción social (celadores) y municipales.
Es decir, para ponerlo de relieve, de todas las entidades federativas ninguna sacó tan alto porcentaje en elementos no aprobados como lo fue la Ministerial, incluso por encima de las de Sinaloa, que también tienen los más altos índices de reprobados.
De Seguridad Pública Estatal de Sinaloa, el 60 por ciento aprobó y el 37 por ciento no pasó la evaluación, de Reinserción Social el 52 por ciento fue positivo mientras que el 45 por ciento negativo, y del ámbito de seguridad pública municipal el 48 por ciento aprobó y el 51 por ciento no. Estos porcentajes dan una cifra general de 48 por ciento.
En el contexto nacional, por ejemplo, de los más altos índices fueron Baja California Sur solo en Reinserción Social con un 38 por ciento de reprobados, Guerrero con 24 por ciento de no aprobados en general, Michoacán con el mismo porcentaje, Nayarit con un 28 por ciento y Sonora con un 25 por ciento.
Es decir, ninguna otra entidad estuvo próxima a Sinaloa en cuanto a las evaluaciones en sentido negativo.
Sobre estos resultados tanto el procurador general de justicia como el mismo Chuy Toño y el gobernador Mario López Valdez no emitieron comentario alguno.
Seguir al líder
Con estas estadísticas, también Aguilar Íñiguez engrosó la lista de los jefes policiacos reprobados en sus evaluaciones, y eso que durante el sexenio se demostró con información oficial que no logró aprobar los exámenes.
Cuando López Valdez se convirtió en gobernador electo en el 2010 comenzó a cabildear con los partidos de oposición que lo abanderaron la inclusión de “Chuy Toño” en su gabinete para las áreas de seguridad.
Algunos de los entonces dirigentes partidistas le recomendaron que no lo hiciera, por la mala señal que enviaría “el gobierno del cambio”, pero contra todo pronóstico Malova se empeñó.
De acuerdo con datos de La Pared, el primer control de confianza que realizó “Chuy Toño” fue el 7 de enero de 2011 en el Centro de Evaluación de la Policía Federal en la ciudad de México. Lo reprobó.
Debido a esto, no fue incluido formalmente en ningún cargo, pero poco a poco comenzó a tomar decisiones en la esfera de la seguridad pública hasta que marzo del mismo año fue fotografiado portando una pistola y dando órdenes a policías ministeriales.
López Valdez, al defenderlo, aseguró que solo era asesor en seguridad, que no tenía ningún cargo como comandante. Un mes más tarde, en abril, Aguilar Íñiguez acudió de nuevo a presentar su examen, ahora en el Centro de Evaluación de la PGR. Tampoco lo pasó; de hecho fue el único alto mando de Sinaloa que reprobó, a diferencia de sus compañeros de gabinete.
El siguiente examen que presentó fue en mayo de 2013 en el centro del CISEN, y por tercera vez –reconoció Malova- no lo acreditó. El argumento de defensa al mando policial siempre fue los buenos resultados que daba… pero.
No hace falta decir que en el sexenio suman más de 7 mil 500 homicidios dolosos, el robo de vehículo anda en las 40 mil unidades hurtadas, el homicidio doloso también por arriba del periodo de Aguilar Padilla, el secuestro también se incrementó, lo mismo que el feminicidio (veáse la edición 12 de LA PARED, las cifras del sexenio.)
De los delitos que disminuyeron, eso sí, fueron el robo a local comercial, el robo a casa habitación y el robo bancario.
De ahí que las cámaras empresariales le dieran un reconocimiento a “Chuy Toño” por sus valiosos servicios a esto ramos.
Paloma negra escuinapense
“Por contribuir a la paz, tranquilidad y seguridad”, publicó Noroeste, el cabildo de Escuinapa le otorgó el viernes 2 de diciembre el nombramiento de Hijo Pródigo y Ciudadano distinguido.
Además, con su jubilación que avanza en el Congreso del Estado, el cierre de sexenio para el comandante no podría ser mejor. Fue “la paloma negra” de Malova, quien de acuerdo con analistas políticos como Alejandro Sicarios Rivas, intentó heredárselo a Quirino Ordaz Coppel pero éste lo rechazó.
Aguilar Íñiguez, se sabe, inició su larga carrera policial en los 80 al lado del gobernador Antonio Toledo Corro, su coterráneo y quien ha sido uno de sus impulsores en estas décadas.
Cuando “Chuy Toño” renunció a la Ministerial en septiembre de 2004, con el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, El Niño de Oro, fue investigador por la PGR por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, debido a que el semanario Ríodoce había hecho público que tenía varias casas de costo millonario que evidentemente no podía pagar con su sueldo de director.
En lugar de ser investigado inmediatamente, el entonces gobernador Juan S. Millán lo defendió a capa y espada.
Durante todo el sexenio aguilarista permaneció en el exilio, haciéndose cargo de la seguridad de las empresas de Toledo Corro.
En el 2009, tras cinco años de batalla en los tribunales, Aguilar Íñiguez obtuvo un amparo definitivo de la justicia federal, que ordenó que la orden de aprehensión que había obtenido la PGR fuera dejada sin materia. “Chuy Toño” fue absuelto de todo delito, lo mismo que el resto de su viaja guardia que también enfrentó problemas legales.
Pero un año más tarde, la PGR en su lista de los más buscados ofreció una recompensa de 3 millones de pesos para aquel que ofreciera información sobre su paradero. Sin embargo, después de que comprobó que consiguió el amparo fue retirado del listado.
Tortura y quejas
Los casos por tortura policiaca se hicieron patentes en la administración de Malova. Varios fueron los casos que saltaron a la polémica mediática por denuncias de abusos y el uso excesivo de la fuerza.
Uno de los primeros casos –ya casi olvidado- fue el de la muerte de la joven Luz Mercedes Soto Quintero, empleada de Caffenio. Por la muerte de la madre de familia se acusó a su expareja Ramón Arturo Carrasco Ayala, quien acusó tortura de parte de los agentes ministeriales aprehensores.
La Comisión Estatal de los Derechos Humanos emitió una recomendación donde se comprobó la tortura, pero nada pasó. Lo mismo en el caso de la maestra Perla Lizeth Vega, cuya ex pareja también fue puesta en libertad por actos de tortura en su contra y por no comprobarse su presunta responsabilidad.
Otro de los casos que trascendió a la esfera internacional fue el de Yecenia Armenta Graciano, acusada de asesinar a su esposo Jesús Alfredo Cuén Ojeda. La organización Amnistía Internacional intervino en su proceso debido a que no había pruebas en el expediente de su culpabilidad, y por el contrario todos los exámenes sicológicos daban como resultado que Armenta Graciano había sido sometido a una tortura brutal de parte de los policías investigadores.
Todo los casos, para los que fueron señalados de torturadores, quedaron impunes…