Culiacán, Sin.- La Dirección del Instituto Municipal de Cultura de Culiacán, bajo la administración del alcalde Juan de Dios Gámez Mendívil, otra vez dió en el blanco de la polémica al promocionar un evento en favor de la paz con la “escopetarra” del músico colombiano Cesar López.
Este instrumento sui géneris, una guitarra tomada de un fusil de asalto AK-47 ya no útil, es creación de este artista colombiano, y según su simbología, busca “destruir” un arma que sirve para matar, en un instrumento de música para la paz.
Sin embargo, a varios días del escándalo del festival 8 Fest Music en donde el intérprete Peso Pluma cantó un narcocorrido en homenaje al Chapo Guzmán y sus hijos, hoy el Instituto de Cultura dirigido por el morenista Alonso Ramírez Reyes, es criticado por la “escopetarra”.
En una foto donde presentan al colombiano César López, creador de este concepto, también aparece Alonso Ramírez y el titular del Consejo de Seguridad Pública, Miguel Calderón Quevedo.
Será el domingo cuando se lleve a cabo el Concierto por la Paz en el Teatro Griego del Parque 87 y se podrá ver la “escopetarra” en acción.
Artistas de la capital criticaron en redes sociales este evento, así como la traída de López, debido a que finalmente, un instrumento en forma de arma de fuego, da una señal negativa.
“No imagino que alguien le pida a la madre de un desaparecido hacer de ese dolor algo lindo. No imagino pedirle a los desplazados hacer algo lindo con ese destierro. Qué terrible asesoría. ¿De dónde es ese artista? ¿Tenemos el mismo contexto? Yo apuesto que no… La espalda es lo que necesita la violencia, y con decir espalda me refiero a hablar el resto… la ausencia y el plomo ya lo hicieron demasiado…bordar rodear la herida, es lo que necesita la violencia”, escribió Teresa del Guante, dramaturga culichi que ha descrito en sus obras el dolor de las madres Buscadoras.
“A veces lo que sirve en algunos contextos no va a funcionar en el nuestro para pacificar, o está bien probar, pero con tantita más conciencia y análisis. Irse de bruces en una sociedad donde parte de sus integrantes no investigarán sobre el origen de la propuesta artística, ofrece una alternativa más para sus lujos y ostentación de otro uso que le pueden dar a su arma integrando ese uso en sus cotidianidades, no como un cambio hacia el otro extremo.. me parece”, comentó la activista feminista Natalia Reyes.
Músicos también criticaron que la oficialidad gubernamental apoya más a artistas foráneos que a los que intentan la propia comunidad, y que desde hace años con su arte buscan cambiar la narcocultura en Sinaloa.
Toda esta situación ha sido vista como una nueva pifia, por no decir despropósito, de parte de Alonso Ramírez, quien llegó a Cultura de Culiacán por obra y gracia de Juan de Dios Gámez sin estar preparado o tener credenciales para dirigir la política cultural de la capital del estado.
La apología del narco que se hizo en el festival musical, no fue sancionada, a pesar de que el gobernador Rubén Rocha opinó que la apología del delito tiene materia para sanción.