Sufren habitantes robos “en despoblado” en unidades del transporte urbano
Francisco de Asís Solís R.
Vivir tranquilamente en Culiacán, se ha vuelto una terrible pesadilla, pero no una de la que se puede despertar tan fácilmente.
Informes de aquí y de allá entre muchachas que han sido víctimas de los traumatizantes asaltos con pistolas, mientras viajan en camiones urbanos de todas las rutas. De todo tipo de historias se saben.
Pese a los operativos implementados por la Policía Municipal y Estatal con el apoyo de las fuerzas federales, los jóvenes asaltantes se arriesgan a subirse a los transportes urbanos, con pistolas en mano con la cuales someten a los pasajeros en especial mujeres jóvenes, que retornan cansadas a sus hogares de sus fuentes de trabajo en la ya considerada una gran ciudad.
El cansancio se junta con el miedo, con las miradas a cualquier sujeto que suba al camión con actitud sospechosa. Se voltea a ver a la altura de la cintura o los bolsillos para detectar algún bulto indicador de un arma.
La historia de Leticia
La historia de Leticia es uno de muchos casos, de los que ni siquiera llegan al ministerio público porque presentar denuncia es tan inútil como recuperar lo robado. Leticia es una joven que estudia y trabaja para pagarse los estudios, y ya está harta de los asaltos.
“Ya van tres en menos de 4 meses, me han despojado de celulares y dinero”, comenta a este reportero.
Ella es una de las decenas de personas que en diversas rutas de autobuses que circulan por la ciudad, han sido víctimas o testigos de actos vandálicos, sin que las corporaciones policiacas lleguen a realizar detenciones.
Y es que el modus operandi de los ladrones siempre es el mismo: se suben tres mozalbetes, uno de ellos con pistola de grueso calibre y ordenan al chofer apagar las luces del camión. Y apuntando al rostro de los viajeros pasan en una bolsa negra, recolectando relojes, celulares, pulseras, esclavas y dinero u otra clase de objetos.
Los tipos se bajan de los enormes vehículos de tracción motriz, campantes, felices. Saben que sería muy improbable que los detengan, pese a que se ha intensificado el patrullaje en la ciudad desde el 30 de septiembre asesinaran sicarios de la mafia a cinco soldados adscritos a la Novena Zona Militar en la esquina de Carretera Internacional y Bulevar Orquídeas en la entrada norte de Culiacán.
En los cuatro puntos cardinales suceden los asaltos que quedan impunes. Nadie desea denunciar, lo hacen cuando una patrulla llega al lugar de los hechos, pero no ratifican las denuncias ante el Ministerio Público del Fuero Común, comisionado en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal.
Hay desconfianza en las propias autoridades y le temen los afectados tener que enfrentarse en careos a los presuntos asaltantes. Esto por las posibles venganzas de los criminales.
Los mozalbetes, actúan en la total impunidad. Se jactan, entre amigos, que, los botines en ocasiones alcanzan los 20 mil pesos, entre dinero y objetos diversos.
Así Leticia cada vez que aborda ora en voz casi inaudible para que esa noche que retorna a su hogar no sea asaltada y otra vez comprar su celular de última tecnología.