Inauguración, mucho ruido, poca sustancia, ya nada es como aquellos años de fiesta
Redacción
La nueva temporada de la Liga Mexicana del Pacífico inició en Culiacán y la novedad fue que por primera vez en más de medio siglo, no estuvo presente Juan Manuel Ley López, el arquitecto de lo que ha llegado a ser la opción número Uno de entretenimiento en la capital del estado.
La gente lo extrañó y lo extraña, demostrando que el llamado “Chino” tuvo sus bienquerientes aunque a la vista tal parece que un ala de su familia no profesa el mismo sentimiento.
Obligados a recordarlo en la fecha inaugural, la nueva directiva decidió honrarlo poniendo un video elaborado tal vez a la carrera y al mismo tiempo, desatar una feria de cohetes y juegos artificiales que provocaron los efectos previsibles: que los asistentes del estadio aplaudieran, que nadie viera el video y que los perros de los alrededores se asustaran.
Nada espectacular
Fuera de eso, nada espectacular. La directiva que encabezan Héctor, Marcos y Diego Ley entregó un espectáculo que poco tuvo de sustancia, de mucho ruido, de sobrada pólvora pero que les sirvió para lo que evidentemente fue su intención original de no ensalzar a quien no quieren ensalzar. Tal parece que desde el más allá, la figura del “Chino” les molesta.
En los corrillos sociales se comenta de la separación de la familia Ley luego del fallecimiento del patriarca Juan Manuel, quien los encaminó a formar uno de los grupos empresariales más importantes del Noroeste de México. Pero su fallecimiento en enero de este año fue aprovechado por sus hermanos para asestar dos dentelladas: quedarse con la empresa productora y comercializadora “Guacamaya”, de la famosa salsa, así como con el club Tomateros, estandarte de siempre de su hermano Juan Manuel.
La forma en que se quedaron con ambas empresas, se dice, fue “a la mala”, incluso generando que Álvaro Ley López, el tercer hermano varón en la sucesión, diera una conferencia de prensa en el mes de marzo en que sin acusar, reveló mucho la forma de proceder de sus consanguíneos.
Aunque en la nueva directiva del club aparece formalmente como presidente del Consejo Marcos Ley López, en la práctica quien lleva las riendas es Héctor, el menor de la dinastía, quien ha colocado a su hijo Miguel Ángel Ley Pineda como operador aún y carecer de experiencia en el ramo del deporte profesional.
EL grupo Ley Pineda opera por su cuenta las tiendas “Bix” además de estar involucrado en negocios inmobiliarios, en ambos giros por cierto con poca relevancia.
Las tiendas Bix que buscan acaparar un tipo de negocio, todavía no despuntan como la de la cadena comercial Oxxo.
Héctor llegó a ser director general de Casa Ley, la empresa “madre” del entonces grupo Ley, siendo relevado a petición de la cadena norteamericana Safeway luego de ofrecer resultados por debajo de lo esperado.
Se entiende así el porqué hoy en beisbol las cosas se operan con ganas de olvidar a Juan Manuel Ley López, el “Chino” los estorba.