Columna Institucional de La Pared
Desde hace semanas, pero sobre todo en los últimos días, nos han hecho llegar diversos comentarios en torno al pésimo desempeño del director del Instituto Municipal de la Juventud de Culiacán, Carlos Alonso Ramírez Reyes, durante la administración del alcalde morenista Jesús Estrada Ferreiro.
Ramírez Reyes, aunque ha asegurado a los cuatro vientos que su designación al frente del IMJU se debió a que él solito fue a tocarle la puerta a Estrada Ferreiro en 2016, y que éste por arte de magia lo contrató por sus dotes mágicos comunicacionales en aquella época, lo cierto es que es hijo del diputado federal por Zacatecas de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de la Comisión de Presupuesto del Congreso de la Unión.
Según nos informan del interior del IMJU, el diputado federal le pidió el favor a Jesús Estrada Ferreiro de incluir a su hijo en su administración en Culiacán, a cambio, por supuesto, de que él como Presidente de la Comisión de Presupuesto del Congreso de la Unión le brindaría toda la atención para captar recursos para el Municipio. Hasta ahí, cualquier morenista pudiera decir que esta cadena de favores es válida, pues se trata de conseguir el dinero federal para el Ayuntamiento.
Sin embargo, el problema que nos denuncian es que el joven pupilo de Estrada Ferreiro (por encargo de su padre), está haciendo y deshaciendo en el Instituto Municipal de la Juventud, aprovechando este puesto público para hacerse campaña a sí mismo. Uno de los proyectos que actualmente está manejando el IMJU es el de la creación de diversos murales por toda la ciudad de Culiacán, con lo que se propone mejorar el espacio público, tratando de mejorar la imagen citadina de nuestra violenta capital.
Para ello, Ramírez Reyes designó a su amigo Daniel Sarabia, artista sinaloense apodado “Taqhero”, quien además es novio de la hija de Othón Herrera y Cairo, el actual secretario del Ayuntamiento de Culiacán. Por semanas, para montar este proyecto, el IMJU dio de alta a varios jóvenes en el programa federal Jóvenes Construyendo Futuro.
La queja de estos jóvenes que realmente buscan 1) Contribuir al muralismo artístico en Sinaloa y 2) Aprovechar la beca del programa, la queja es que Ramírez Reyes le dejó toda la dirección y permiso a Daniel Sarabia para conducir a los becarios, y que según los jóvenes se desconoce si Sarabia trabaja o no, tiene un cargo o no, o como ellos, cobra también el Jóvenes Construyendo Futuro.
Aquí es un asunto de capricho, pues Sarabia solo pide que se realicen los murales que han sido diseñados por él mismo, sin importar las ideas que puedan aportar los becarios o el talento artístico del resto del grupo.
Dos personas consultadas por La Pared Noticias, y que por temor a represalias pidieron el anonimato, indicaron que se les exige a los becarios estar presentes todo el tiempo, para la captura de material audiovisual para las redes sociales del IMJU, donde Carlos Alonso Ramírez siempre hace acto de presencia. Esto no es bien visto por esta juventud crítica del sistema, pues saben bien que lo hace para darse promoción.
Pero cuando los becarios pidieron un argumento para tener que estar todo el tiempo presentes (aunque no se les necesita en todos los procesos), la respuesta que el director del IMJU brindó fue ‘se ve mejor en los videos sí hay más gente’.
Al mismo tiempo, el director del IMJU ha amenazado a los becarios que, de no asistir, se les va a calificar negativo con vistas a que se le cancele la beca.
Situación que no puede ocurrir ya que los mismos lineamientos de la beca no lo permiten: son los becarios, a lo largo de un año, quienes pueden cambiar de lugar de capacitación al menos una vez.
Pero como reza un viejo dicho por ahí, los cachorros crecen. Y el hijo del diputado parece que ya le aprendió los modos intolerantes de su jefe, el alcalde Estrada Ferreiro. Solo esperemos que esta cadena de favores que se hicieron Estrada y el diputado Ramírez sea de gran beneficio para el Municipio, y por fin el Congreso destine grandes cantidades presupuestales para Culiacán, sobre todo para que Estrada no se la pase llorando que no hay dinero y ande cortando cabezas a diestra y siniestra, pero más siniestro que todo. Al tiempo.

