Ayotzinapa: dos años de mentiras, dolor, enojo

Ciudad de México.-Han pasado más de 600 días de incertidumbre y desgastante lucha para exigir justicia y saber dónde están. Hoy, justamente a dos años de aquella noche en Iguala, Guerrero, miles se reunieron en el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México. La desaparición de 43 normalistas no ha pasado al olvido.

Los miles de ciudadanos, miembros de la sociedad civil, de sindicatos o por su cuenta, han salido otra vez a las calles de la capital mexicana para recordar que hace dos años fueron desaparecidos 43 estudiantes y todavía no es posible saber dónde están.

El Presidente Enrique Peña Nieto repitió hoy que el Estado está comprometido a dar con los normalistas de la escuela Rural “Raúl Isidro Burgos” en Guerrero, pero por los gritos en las calles muy pocos le creen.

“No hay otro interés, el único que el Gobierno de la República ha puesto por delante, con total apertura y transparencia, es saber qué ocurrió ahí en Ayotzinapa”, dijo Peña Nieto en el extranjero. En el extranjero también, durante el día de hoy, en ciudades de Estados Unidos y Europa, organizaciones civiles y mexicanos han protestado por los 43 que siguen desaparecidos.

En la Ciudad de México, los voluntarios han vuelto a salir a las calles de forma masiva para acompañar a los padres de los normalistas, quienes mantienen su rechazo a la investigación y han prometido escalar las protestas después de que Tomás Zerón, uno de los principales autores de la “verdad histórica”, fuera promovido por el Presidente como asesor de seguridad nacional.

“La verdad histórica” pretendía dar por concluida la investigación sobre los 43. Presentada en público por el entonces Procurador Jesús Murillo Karam, aseguraba que los jóvenes fueron quemados, algunos todavía vivos, en el basurero de Cocula, Guerrero.

Distintos especialistas internacionales han echado por los suelos esa versión.

Ciudadanos, familias, estudiantes de preparatoria y universidad, y organizaciones como el FPFVI, ONPP, Comunidad para la Justicia y La Paz, la CNTE se unieron esta tarde nublada para gritar al unísono:

“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Dos horas después de haber partido del Ángel de la Independencia, los padres de los normalistas han llegado al Zócalo de la Ciudad de México. Los últimos de la masiva manifestación siguen marchando por Palacio de Bellas Artes y entrando por la calle 5 de mayo.

Vidulfo Rosales, abogado de los padres, aseguró que vienen a gritarle al “gobierno corrupto de Peña Nieto que, a pesar de sus llamados para que se olvidaran los 43, fracasó. El pueblo ya no lo escucha; está harto. Aquí reunido seguimos esperando la presentación con vida de nuestros compañeros y seguiremos caminando hasta encontrarlos”.

“Hace dos años a estas horas nuestros hijos estaban a salvo. No sabían lo que el pinche gobierno les iba a hacer”, dijo el padre Epifanio Álvarez. Exigió que Peña Nieto sea juzgado para que no queden impune “estos dos años de sufrimiento; queremos que nos sigan apoyando”.

Para el padre Maximino Hernández, “es una vergüenza” que vengan otros países a resolver el problema que este país provocó.

“No vamos a descansar hasta saber la verdad y el paradero de nuestros hijos”, dijo.

El padre Mario César González afirmó que “hoy es un día más de dolor, rabia y coraje por no poder abrazar a esos chamacos que en este día todavía estaban en la escuela, pero desgraciadamente les pasó lo peor: la desaparición; maldito Estado corrupto. Es un dolor impresionante que sentimos minuto a minuto de no saber nada de ellos”.

“Dicen que nuestros hijos eran Los Rojos y nosotros de Guerreros Unidos. ¿Qué están locos o qué?”

Los padres de los normalistas, cargando la foto de su hijo arrancado de sus vidas hace 24 meses, encabezan la masiva marcha. Detrás, una manta muestra el nombre de cada uno de esos 43 alumnos de Ayotzinapa que comenzaban a estudiar.

Cada uno de los familiares porta un chaleco rojo con la leyenda que recuerda el pensamiento que los ha invadido estos dos años: nos faltan 43. Sombreros, gorras, guaraches, zapatos; sus rostros serios.

Ayer marcharon en Guerrero, epicentro de la desaparición forzada de aquel 26 de septiembre. Hoy marchan en la capital del país en compañía de miles que también buscan justicia.

El cielo, al inicio de la marcha, amenazaba con una fuerte lluvia. Se despejó y luego llovió, pero la marcha se mantuvo.

Es posible que se trate de una de las mayores concentraciones desde que desaparecieron a los 43 jóvenes estudiantes.

“México huele a muerte”, sentencia el letrero de una señora en silla de ruedas. “El Estado, autor de desapariciones forzadas”, acusa otra señora levantando un cartel.

“28 mil más 43, ¿dónde están?”, cuestiona una mujer llena de sangre. “No más impunidad”, exige otro.

43 es el número que ha reunido a estos miles de manifestantes que no se cansan de gritar, de demandar justicia.

Un helicóptero de la policía sobre vuela la inmensa marcha que se dirige rumbo al Zócalo.

“Ehhhh, puto”, le gritan.

Una pared blanca de un terreno baldío reza con letras escritas con aerosol rojo: “hoy 43 madres lloran la ausencia de sus hijos”.

Casi al final del largo, largo contingente, los manifestantes no paran de tocar tambores. No es una fiesta. Es un llamado fuerte por justicia. 43 padres, una vez más, marchan hasta adelante para saber dónde están sus hijos a quienes no han visto en más de 600 días y noches.

“Júrame que no vas a olvidarme porque si lo haces, ellos ganan”, dice una lona.

Marchan y marchan. Caminando, en bastón, en bicicleta, con su perro… Ni perdón ni olvido, afirman.

Bryan, estudiante de primer semestre de la escuela Rural de Ayotzinapa, es uno de los miles que hoy marchan. Para que se haga verdadera justicia, dijo, se necesita “erradicar todos los espacios en el gobierno que están inclinados hacia la extorsión y narcotráfico”.

“Las autoridades fueron quienes levantaron a nuestros compañeros”, aseguró. Por eso insisten en la versión en que fueron incinerados.

El profesor Demetrio, de la sección 18 de laCNTE, coincide en que fue “un crimen de Estado”. La ciudadana que porta la lona con el pase de lista de suma: “Fue el Estado. Es obvio”.

“1, 2, 3…”. Una y otra vez los cuentan. Son 43 normalistas y no están desde hace dos años. Faltan. A sus padres, a sus amigos, a México.

Jóvenes, adultos, ancianos protestan este 26 de septiembre. No se olvida, dicen. Una fecha más para no olvidar.

“Los mexicanos no tenemos por qué soportar otros dos años de estos asesinos”, porta un señor.

Frente a la Glorieta de Colón, han colocado seis cadáveres envueltos en sábanas blancas. Son las seis personas que fueron asesinadas durante aquella maldita noche en Iguala. Entre ellos, Julio César, el normalista cuyo rostro quedó destruido.

José Luis Fernández, de la comunidad de Xochicuautla víctima de violación a derechos humanos, afirmó que falta “voluntad del gobierno y de aquellos que los mandaron desaparecer”.

Hay, dijo, una gran molestia de la sociedad por lo que nos unimos q los padres para exigir la aparición con vida de sus hijos.

“Las autoridades saben dónde están. Buscan un motivo [decir que fueron incinerados] para ya terminar con todo esto. No pensaron que la sociedad iba a reaccionar por tanto tiempo”, aseguró.

“AMURALLAN” EN CENTRO

Autoridades del Gobierno capitalino blindaron el Centro Histórico, donde este día se realiza la marcha que recuerda el segundo aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Cientos de negocios y edificios fueron blindados con vallas metálicas para evitar posibles actos vandálicos.

En otras marchas, grupos de origen desconocido, conocidos como “anarquistas”, han atacado negocios, inmobiliario y monumentos de la ciudad, a pesar del llamado de las organizaciones civiles y los padres de los 43 normalistas para que no lo hagan.

Las vallas, de más de dos metros de altura fueron colocadas durante la madrugada de este lunes sobre avenida Juárez, Paseo de la Reforma y en los accesos principales al Centro Histórico como la calle de Madero.

La instalación de los muros metálicos ha provocado que las personas que se encuentran en esta zona tengan que rodear la zona o utilizar calles aledañas para acceder al primer cuadro del Centro Histórico de la ciudad.

Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, informó que alrededor de 2 mil 500 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina vigilarán la movilización para evitar cualquier tipo de altercados.

Fuente: Sinembargo.mx

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