Ciudad de México.- Las investigaciones de gabinete suelen ser silenciosas, pero sus resultados se miden en kilogramos de químicos y operativos quirúrgicos. Tras semanas de seguir pistas e hilos conductores, la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) fijaron su objetivo en un punto específico del mapa sinaloense: el fraccionamiento Vivenza Residencial, en Culiacán.
El operativo, lejos de las estridencias de antaño, se ejecutó con la precisión que da una orden de cateo en la mano y el respaldo en el perímetro de la Secretaría de la Defensa Nacional.
Detrás de las paredes de la vivienda señalada, las autoridades no solo encontraron un inmueble, sino un engranaje activo de la cadena del tráfico de drogas sintéticas.
El inventario de lo hallado en el lugar dibuja con claridad el mapa del delito:
11 kilogramos de pastillas con las características del fentanilo, listas para su distribución.
Un pequeño remanente de 20 gramos de metanfetamina.
El verdadero motor del laboratorio: 434 litros y 13 kilogramos de precursores químicos, la materia prima esencial para la cocina de narcóticos.
El componente de seguridad de la plaza: 260 cartuchos de diversos calibres, cargadores y un chaleco táctico.
La calma regresó a las calles de la colonia Vivenza una vez que los vehículos oficiales se retiraron con el cargamento.
Todo lo asegurado quedó a disposición del Ministerio Público Federal. Ahora, el caso pasa al terreno de los laboratorios forenses, donde peritos especializados analizarán la composición exacta de las sustancias para armar el rompecabezas legal de una investigación que apenas comienza.
Por Redacción/LaPared