Redacción
Culiacán, Sin.-Un altar a la Santa Muerte apareció en el fraccionamiento Chulavista, en la ciudad de Culiacán.
Este está conformado por una estatuilla de La Muerte dentro de una vitrina de cristal con base de herrería bien cimentada al suelo. Según la información, amaneció una mañana en el camellón por el bulevar Las Torres, frente a un conocido supermercado. Se desconoce quién lo construyó.
La figura mide alrededor de dos metros y en la mano izquierda tiene un cráneo. Dentro de la caja de vidrio tiene un ramo de rosas y también arreglos de otros tipos de flores; y en el suelo, a sus pies, unas veladoras, botellas de agua, botes de cerveza y botellas de “cuartito”.
Entre las velas del altar, hay una pistola de juguete azul con naranja y una gorra negra con un rifle AK-47 “Cuerno de Chivo” bordado junto con una calavera.
El culto a la Santa Muerte no es reconocido oficialmente por la Iglesia Católica, sin embargo reúne una gran cantidad de fieles que le guardan especial cariño y respeto. Este sincretismo en el que se unen el imaginario precolombino y la religión católica se asemeja al culto rendido a San Pascualito Rey, una deidad en forma de esqueleto y vestido con una capa y corona a la que se venera en Guatemala y Chiapas.
En ciudades más grandes como la Ciudad de México, es usual encontrar estos altares en las calles de algunas colonias. El periodista Diego Enrique Osorno, en su libro La guerra de los Zetas, narra cómo es que estos altares se encuentran con frecuencia en zonas dominadas por los cárteles.
“En la zona menos documentada de México, Nuevo León y Tamaulipas, el rincón noreste del país, se encienden velas negras para pedir por las ‘cosas difíciles’. ¿Quién responde a esas plegarias? La dama de los desiertos vacíos: la Santa Muerte”.
Este fenómeno parece replicarse en la Ciudad de México. En zonas donde los roles de justicia son distintos, la Niña Blanca, como también la llaman sus fieles, ha encontrado un lugar para hacerse presente.
Con información de Línea Directa y Chilango.